Donaciones: el gobierno tuvo que salir a aclarar el mecanismo de entrega
La enorme respuesta solidaria de los jujeños, como también la de compatriotas de otros puntos del país, chocaron, lastimosamente, con el ruido que se produjo como consecuencia de las falencias en la organización y/o en la comunicación del manejo de las donaciones.
Mientras en las redes sociales se viralizaban lentamente videos, fotos y comentarios de gente que decía no haber recibido ni una botella de agua mineral luego de haberlo perdido todo en el alud trágico de la quebrada, el gobierno acopiaba en diferentes centros cantidades gigantescas de donaciones, y hasta se permitía pedirle a la población que deje de enviar ropa y se concentre en elementos de higiene personal y de consumo esencial.
La desconfianza en algunos casos, y la miseria en otros, puso en tela de juicio el destino real que le daban los funcionarios a cada donación, empañando la escena.
Seis días después, el gobierno reaccionó a través de su vocero, el secretario de comunicación Raúl García Goyena, quien con su habitual locuacidad salió al cruce de todos los comentarios.
Explicó que el centro de acopio es el Regimiento de Infantería N°20 (RI 20) y que cuando se colapsa se destinan las provisiones a un galpón ubicado en la localidad de Santo Domingo, en las afueras de Perico.
Una vez trasladadas a Volcán, los elementos se organizan en bolsos dentro de una carpa en la que trabajan voluntarios.
Ese bolso contiene provisiones para que cuatro personas subsistan dos días. En caso de que haya más integrantes, se les da más bolsos.
A cada familia damnificada se les ha dado ese bolso utilizando un mecanismo mixto, esto es, a los que están en los centros de evacuación, a los que se encuentran con sus casas a salvo y a los que van hasta la carpa y los buscan, en este último caso dejando un registro.
La tarea es organizar en la medida de lo posible los donativos, con la mayor eficacia.
“A la gente del norte no les falta nada, tienen hasta reservas de alimentos”, dijo Goyena.
En medio del desastre, la desconfianza y el ruido deberá contrarrestarse con comunicación permanente y abundante.