ARA San Juan, una herida que no cierra
Pasaron 365 días desde que se perdió el rastro del submarino ARA San Juan. La última ubicación reportada fue a 240 millas náuticas (432 kilómetros) de la costa, en el Golfo San Jorge, al sudeste de la Península Valdés y unos 1.300 kilómetros al sur de la capital argentina.
Desde aquel día comenzó un operativo de enorme escala para poder hallar el navío que iba con 44 tripulantes, ocho de los cuáles eran jujeños.
Unas 4.000 personas de 18 países en 28 buques y 9 aeronaves participaron en la búsqueda, pero esa ayuda internacional se fue apagando hasta que, el 2 de abril de 2018, se retiró el último buque no argentino.
Desde entonces, los familiares comenzaron una ardua lucha para que la búsqueda continuara y el submarino no quedase olvidado en las profundidades del mar. Tras 5 meses de insistencia, el estado argentino contrató a una empresa que retomó la búsqueda el 7 de septiembre. Pero por contrato, la compañía concluye sus trabajos hoy 15 de noviembre, en coincidencia con el primer aniversario de la desaparición del submarino.
La falta de respuestas dio lugar a decenas de hipótesis, conjeturas y opiniones acerca de qué ocurrió, cómo, cuándo y dónde la nave y su tripulación desaparecieron sin dejar a la vista el menor de los vestigios.
A 365 días, el ARA San Juan continúa siendo una herida que no cierra.
Este jueves 15, a las 18, se celebrará una misa en la Catedral Basílica, en homenaje a los 44 argentinos, entre ellos jujeños, que cumpliendo su deber se encuentran desaparecidos en el medio del mar.
"Sus familiares invitamos a todos aquellos que quieran acompañarnos a la misma. Son 44 héroes de la Patria!!!".