Travesía Cultural | 25 DE NOVIEMBRE

Día Mundial de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer

En estos días vivenciamos en República Dominicana, con intensidad, la fecha del 25 de noviembre, Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, ya que un 25 de noviembre pero de 1960 se convirtió en ícono de la no violencia debido al asesinato de las Mariposas, Patria, Minerva y María Teresa Mirabal,  ocasionado por el régimen del Gral. Leónidas Trujillo.

Ellas fueron protagonistas de la creación del Movimiento de Liberación 14 de Julio, movimiento revolucionario que luchaba contra la tiranía trujillista. Pero sobre todo, se constituyeron en símbolo de la resistencia silenciosa y cotidiana que se vivía en ese entonces. 

Debido a este hecho, en 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, violencia que le impide a la mujer el goce de sus derechos, de su desarrollo físico, emocional e intelectual.

Han pasado los años y tenemos la convicción de que, más allá de algunos hechos que intentan frenar el abuso de género, este subsiste, se hace palpable en múltiples sucesos que revelan falta de tolerancia, respeto, de sentimientos de fraternidad para con la mujer. La condición humana nos muestra constantemente extravíos que obedecen a arrebatos tanto de varones como de mujeres que sostienen una cultura machista e inhumana.

Luchar por la igualdad de género, por la libertad social, política e histórica de los más vulnerables es una de las más dignas ambiciones. Mujeres, niños, ancianos, humildes, deben ser resguardados.

Grandes personalidades como Martín Luther King, Mahatma Gandhi, Teresa de Calcuta, Nelson Mandela, entre otros, nos estimulan a beber de la fuente humanitaria, a mirar-nos como hermanos, a contener-nos, a respetar-nos, a vivir en libertad con mirada clara, a sacrificar un poquito de lo que somos y tenemos, a conceder-nos la sonrisa, el vuelo de los días, la palabra cristalina, con acciones renovadas y coherentes, cuidadosas en el decir y en el hacer.

Nuestro  homenaje a esas mujeres y a los varones de buena voluntad que se sacrificaron, sacrifican su vida por el Amor, la Justicia y la Libertad.

 

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De cómo el cuerpo es una alegoría política en la novela.

 

La menstruación de las mujeres encarceladas es también una menstruación política en tanto alegoría de la situación política del movimiento clandestino. En la prisión en que se encuentran recluidas las tres hermanas, "casi todas (las prisioneras) han dejado de menstruar" (237), es decir, que la actividad política de las miembros del movimiento ha cesado a causa del encarcelamiento. Luego, en la visita a la ginecóloga, Minerva convierte su cuerpo en una alegoría de la situación política:

“…-Vinimos por nuestra menstruación- empecé a decir, mirando la pared para detectar el micrófono. De todos modos, el SIM se enteró de todos nuestros problemas femeninos. Delia se tranquilizó, pensando que ésa era la verdadera razón de nuestra visita. Hasta que pregunté, en forma nada metafórica:
       -¿Habrá quedado alguna actividad en nuestras viejas células?
       Delia me fijó con la mirada. -Las células de tu organismo se han atrofiado, y están todas muertas- respondió.
        Debo de haber parecido muy apenada, porque Delia se ablandó.
       -Quedan unas pocas vivas, claro. Pero lo más importante es que están surgiendo otras nuevas. Deben dar un descanso a su cuerpo. Verán que la actividad menstrual vuelve a comenzar el año próximo. (265)”

 

Fragmento de “En el tiempo de las mariposas”, Julia Álvarez.