Jujuy | 2019

El PRO se prepara: quiere gobernar la Capital

Militantes jujeños del partido que fundó el presidente Mauricio Macri participaron de la escuela de líderes de la agrupación política “La Generación” y en el cierre proyectaron ideas para generar una transformación en la provincia, comenzando por San Salvador de Jujuy.

“La única forma de Cambiar Jujuy es involucrarse”, repite Carlos Carrillo, director de ANSES en Jujuy, referente del PRO en la provincia, quien anticipa “un camino largo y desgastante” cuya meta final es “algo que será para siempre, el desarrollo de oportunidades por igual para todos los jujeños”. 

Carrillo se dirigía con esas palabras a una veintena de jóvenes militantes que formaron parte de la escuela de líderes de “La Generación”, una agrupación que invita a jóvenes a participar de la vida política. Un artículo del diario La Nación publicado en mayo de 2016 la compara con La Cámpora, pero sin vicios y con buenos modales. 

En su última jornada, realizada en el salón Pumahuasi del Hotel Altos de La Viña, pusieron en común, con criterios técnicos, un diagnóstico de problemas y soluciones profesionales, con la mira puesta en un lugar: San Salvador de Jujuy.

Lo denominan plan “Ciudad 2030”. 

Hablan de vínculos con sectores empresarios, con universidades y fundaciones dedicadas al estudio de políticas públicas en otras ciudades del país. 

Incluso realizaron encuestas por la Capital, y descubrieron que la necesidad de iluminación se impone entre las urgencias de los vecinos, más que el reclamo por pavimento. La preocupación por la inseguridad pesa más en los barrios. 

Con perfil profesional, buscan reflejar un perfil de dirigente político moderno, conscientes de que, hoy, se encuentra roto el contrato social entre la ciudadanía y sus representantes. “Los vecinos desconfían, el político no se acerca”, advierten. 

Para revertirlo, confían en el profesionalismo y la aplicación práctica de lo que cada uno sabe. Afuera, los espera la realidad del 30,3% de la población jujeña sumida en medio de una pobreza estructural consolidada durante décadas, con generaciones inválidas, aquejadas por problemas profundamente complejos.

“Va a ser largo, desgastante, a veces frustrante, pero es el camino”, contestan convencidos, como actores de un proyecto de gobierno en marcha, que quiere empezar por la ciudad.