Sueldos superlativos en la UNJu: casi $1.000 millones para 282 cargos
Se trata de cargos políticos, administrativos, asesores y funcionarios, sin incluir a docentes, que trabajan sólo en el rectorado de la Universidad Nacional de Jujuy; el nivel de los sueldos es 20 veces superior al salario mínimo vital y móvil.
En el último tiempo, la UNJu se convertido en el centro de polémicas, que van desde pedidos de intervención en medio de denuncias al rector Rodolfo Tecchi por destinar fondos a listas afines hasta informes que dan cuenta por el bajo nivel de rendimiento de sus alumnos, etc.
Hoy vuelve a ser blanco de críticas por los desorbitantes montos que se destinan al pago de sueldos del personal no docente del rectorado.
El número incomoda sobre todo en una casa de estudios donde hay docentes perciben salarios por debajo de la pobreza y muchos trabajan gratuitamente, mientras las autoridades cobran rentas verdaderamente de privilegio.
En la lista del rectorado, además de varios apellidos que se repiten, hay sueldos que alcanzan casi los 200 mil pesos como es el caso del rector que percibe alrededor de $ 198 mil. Casi $30 mil pesos más que los cobraba en 2017.
En el documento aparecen nombres como el del presidente del Colegio de Abogados de Jujuy, Fernando Zurueta, el ex decano de la facultad de Ciencias Agrarias, Mario Bonillo, conocidos dirigentes políticos y hasta un ex gobernador.
Cabe aclarar que esta cuantiosa cifra representa a 282 cargos, incluidas las máximas autoridades, que principalmente se desempeñan bajo categorías administrativas. El gasto es considerablemente mayor si se tiene en cuenta que en la UNJu trabajan más de 1.500 personas entre docentes y no docentes.
Los números expuestos generan irritación en un contexto de crisis, con caída del salario real y paritarias que han recompuesto los ingresos promedio por debajo de los índices de inflación.
Los salarios que refleja la planilla, además, muestra ingresos que se ubican muy por encima del promedio en el mercado laboral de la provincia.
Los nombres de dirigentes y apellidos con lazos evidentes con la política local terminan de cerrar el cuadro, que genera enorme malestar y profundiza la grieta entre la sociedad y la clase dirigente, a partir de las desmesuras de esta última.

