Yoki, nuevamente presa de sus piernas

Conocimos la historia del animal hace unos meses. Una lesión en su espalda le impide caminar y continua la lucha por un carrito ortopédico de aluminio para tener un estilo de vida similar al de otros caninos.

Han pasado cinco meses desde que conocimos la historia de Yokita; pero al contrario de mejorar, la situación empeora.

Un buen samaritano le creo a Yoki un carrito de pvc; gracias al cual podía disfrutar de los privilegios de ver el sol, saludar a su dueño y lo principal moverse. El carrito era frágil y los meses y el uso lo rompieron.

Ahora la perrita se encuentra en mal estado, sus ulceres que poco a poco desaparecían están de vuelta y como su misma dueña cuenta volvió a “estar presa de sus piernas”. No es la misma de antes y aunque los mimos y cuidados son constantes; Yoki quiere volver a caminar.

Romina sigue luchando por ella. Intenta desesperadamente conseguir un carrito ortopédico de aluminio que sólo se fabrican en Buenos Aires.

Conseguirlo es complicado no solo porque no lo fabrican en la provincia; sino también porque para realizarlo deben tomarle las medidas al animal y trasladarlo resulta imposible. La familia tampoco cuenta con los medios necesarios por eso pide ayuda.

Si tenes un carrito o alguna forma de ayudar a Yoki te dejamos el facebook de su dueña para que te contactes: Roomyy Yk

Recordemos la historia

Según cuenta su dueña Yoki llegó a ella “un día de septiembre. Un hombre agarraba a patadas a la mamá de los bebes y a uno de los cachorros que estaba prendida de la teta (que era Yoki), la mamá escapó asustada y la bebé quedó tirada a varios metros en el piso desmayada. Según los dichos de mi hermano pensaron q estaba muerta por los golpes y la gente se repartió los sanitos pero a ella la querían tirar a un baldío o a la basura porque no respondía. El me la trajo pensando que se moría”, cuenta.

Desde ese día Romina pide ayuda por ella. “Como era tan bebé creíamos que los golpes le habían traumatizado la columna y esperábamos que se recupere. Nunca pensé en deshacerme de ella, acompañe todo el proceso esperando q se recupere”, relata.

“Siempre seguí buscando ayuda para ella. Fue pasando el tiempo y nunca se levantó hasta q hace unas semanas después de haber pasado por ocho veterinarios por fin supimos realmente el diagnóstico”.

El problema de Yokita es congénito y su dolencia no la hace sufrir, lo doloroso son las ulceras por presión que tiene en un costado de su pequeño cuerpo. 

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