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Un enfermero adelgazó 23 kilos durante su internación por coronavirus

Es estadounidense y estuvo intubado y sedado en una clínica de Miami por seis semanas. Sobrevivió, pero en su cuerpo quedó la huella.

Eran noches espléndidas para los miles de asistentes del Winter Party Festival, en Miami Beach. Corría la primera semana de marzo y el coronavirus ya asustaba a gran parte del mundo, pero ninguno de los que festejaban creía que el virus podría estar ahí dentro. Pero estaba.

El festival duró cinco días y movilizó a miles de fanáticos. Entre ellos, estaban Mike Schultz, un enfermero de San Francisco, y su novio Josh Hebblethwaite, uno de los organizadores del evento. Los dos publicaron fotos junto a decenas de amigos, abrazados, disfrutando y bailando. El problema vendría días después.

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En esas jornadas, al menos 38 asistentes se enfermaron de COVID-19 y tres de ellos, murieron. Y Schultz estuvo al borde.

Una semana después de la fiesta, viajó desde San Francisco a Boston, para visitar a su novio. El 16 de marzo -dos días después-, Schultz y Hebblethwaite comenzaron a sentirse enfermos. La fiebre de Schultz aumentó al extremo y empezó a tener dificultad para respirar. Sus pulmones se estaban llenando de líquido y fue al hospital. "No me dejaron quedarme ni acompañarlo", explicó Hebblethwaite.

En su primer día internado, el enfermero recibió oxígeno por la nariz primero y a través de una máscara facial completa después. El personal de salud decidió sedarlo. La intubación duró seis semanas y Hebblethwaite nunca pudo visitarlo debido a los protocolos hospitalarios diseñados para prevenir la infección.

"Aproximadamente cuatro semanas después, las enfermeras fueron amables y me dejaron hacer FaceTime con él. Era como si estuviera en coma. Definitivamente daba miedo. Pero estaba muy feliz de verlo en ese momento", asegura.

Cuando despertó

Al superar la intubación y volver en sí, Mike charló con la enfermera sobre su recuperación. Pensaba que había pasado una semana ahí, pero la cuidadora le hizo saber que habían sido seis.

"Estaba muy débil. Esta fue una de las partes más frustrantes. No podía sostener el celular, no podía escribir, mis manos temblaban", describió.

El enfermero de 43 años no tenía problemas de salud. Normalmente hacía ejercicio seis o siete veces a la semana y pesaba alrededor de 86 kilos. Cuando el portal web lo entrevistó semanas después de que pudo comenzar a comer alimentos nuevamente, pesaba 63. Su capacidad pulmonar, que se había visto seriamente afectada, recién ahora comienza a regresar lentamente.

Hace una semana, compartió en su Instagram una foto en donde se lo ve a él previo y post a la internación por COVID-19. "Quería mostrarles a todos lo malo que puede ser estar sedado durante seis semanas con un ventilador o intubado", comienza el pie de su posteo.

"Entre otras cosas, COVID-19 redujo mi capacidad pulmonar con neumonía. Durante ocho semanas estuve lejos de mi familia y amigos. Ahora me fortalezco y trabajo para aumentar mi capacidad pulmonar. Esta vez, volveré a donde estaba de forma más saludable", finaliza.

"No pensé que fuera tan grave la infección, hasta que las cosas comenzaron a suceder", explicó y resaltó un punto fundamental que muchos pasan por alto: "Pensé que era lo suficientemente joven como para que no me afectara, y sé que mucha gente piensa eso".

Por eso, con la difusión en redes sociales de su caso, lo que busca es mostrar que "puede pasarle a cualquiera, no importa si sos joven o viejo, si tenés condiciones preexistentes o no, a todos puede pasarnos".

FUENTE: TN

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