Travesía Cultural | Celebración |

6 de enero, Día de los Reyes Magos

¿Quiénes fueron Los Reyes Magos?

Venían desde el Oriente hasta Belén guiados por una estrella para rendir homenaje al Niño recién nacido, Jesús de Nazaret. No importa si provenían de Babilonia o Persia, donde los Magos como se llamaban a astrónomos o sabios, eran muy influyentes. Lo cierto es, que el gesto de ofrenda que traían simbolizado por la tradición cristiana en regalos es perenne por la magia colectiva que significa y que perdura en los corazones.

Trajeron desde lejos todos sus tesoros para adorar al Niño  y al verlo, pusieron a sus pies lo valioso y profético: oro, incienso y mirra.

El oro como presente a los pies de Cristo significaba que los Reyes tomaban su realeza, posición y dignidad y la sometían al GRAN REY, la cedían a Cristo en obediencia total.

El incienso, un homenaje supremo a su divinidad.

Y la mirra, un anuncio a sus padecimientos como Redentor de la humanidad. 

Nosotros también esperamos alguna ofrenda que revive ese momento mágico de nuestra niñez.

Recordamos la ansiedad de la espera durante la noche de la llegada de los Reyes. Y, a medida que crecimos, algunos tuvimos la suerte de que los Reyes nos seguían ofreciendo una dádiva a nuestra fe.

Creer en este hecho mágico y repetido simbólicamente es seguir teniendo confianza en el otro, en la vida, es  hallar el soporte armónico y positivo de la existencia. Y cuando un niño nos dice confidencialmente que le contaron o descubrieron que no existen, deseamos como padres y abuelos perpetuar en sus espíritus la maravilla de la creencia al explicarles el sentido simbólico de renovación.

Queremos soñar en el Amor, en la Estrella que guía la luz de la existencia.

Soñar como dice el poeta nicaragüense Rubén Darío:

 

“…¡Cristo resurge, hace la luz del caos

y tiene la corona de la Vida!...

 

 

Susana Quiroga

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