Preocupa el uso de Redes Sociales para fomentar trastornos alimentarios

Adolescentes bulímicas y anoréxicas utilizan las redes sociales para intercambiar información sobre estas patologías. También comparten fotos de mujeres extremadamente delgadas que utilizan como "inspiración".

Si se realiza una búsqueda rápida por Internet de los términos anorexia, bulimia y adolescentes los primeros resultados que se obtienen son de blogs de adolescentes que intercambian información preocupante sobre cómo sostener estos trastornos alimentarios.

La mayoría de estos espacios en línea tienen nombres relacionados con`Ana` o `Mia`, ya que el primer nombre es un prefijo que hace referencia a la anorexia y el segundo a la bulimia.

Ahora se suma una nueva modalidad denominada en inglés, thinspiration, conjugación de las palabras thin -delgada- con inspiration -inspiración-, que consiste en compartir, en las redes sociales, fotos de famosas, extremadamente flacas.

Los mensajes que acompañan las imágenes instan a parecerse a ese modelo de delgadez, una realidad que "surge en las consultas, donde las chicas quieren parecerse a esos ideales, un nuevo desafío que nos plantea del mundo cibernético globalizado", reconoció Olga Ricciardi, directora del Centro Especializado en Desórdenes Alimentarios (CEDA).

Las jóvenes que conviven con estas enfermedades "pierden la identidad, buscan figuras a las que parecerse", agregó la especialista, psicóloga titular de la cátedra de postgrado sobre Trastornos Alimentarios de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Estas patologías "son un desafío para los profesionales de la salud, porque el paciente no se quiere curar, al contrario, se enojan, ocultan su enfermedad, entonces comenzamos el tratamiento en menos diez", compartió la psicóloga.

A esta realidad se suma que "el uso que hacen de las redes sociales, intentando copiar modelos de extrema delgadez, ante una familia en crisis que no sabe cómo actuar, incrementan la necesidad de personalizar los tratamientos".

La bulimia y la anorexia son patologías "egosintomáticas, es decir, que no molestan a quienes la padecen y no se quieren curar".

Ante este panorama en CEDA "cada persona es única, por eso trabajamos en equipos interdisciplinarios y se hacen actividades artísticas, orientación familiar, educación alimentaria donde la dieta se construye con el paciente”, reseñó la titular de la institución.

Ricciardi explicó que en la anorexia hay "un goce" en abstenerse de comer, porque eso brinda "sensación de poder" sobre el cuerpo que es llevado a "su mínima expresión".

En tanto la bulimia, palabra de origen griego que significa `hambre de buey`, implica comer en exceso, en un acto "primitivo, porque se dan el atracón de comida y luego llega el vómito inducido. Es que se tragan las palabras y vomitan en lugar de expresar lo que les pasa", analizó la psicóloga.

Para la filósofa y docente de la UBA, María Cristina Spadaro, las jóvenes con anorexia "se resisten al ciclo `oficial´ de engordar y adelgazar en el que nos debatimos casi todas las mujeres, y pretenden encontrarle una solución final".

Pero, "enfrentar al propio cuerpo, como objeto, termina siendo una trampa mortal. El verdadero poder sólo se encuentra saliendo del juego, desarmando esa trampa, reconociéndonos en ese cuerpo", reflexionó.

Según datos del año 2011 de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA), el 37 por ciento de las mujeres de entre 15 y 20 años sufre un trastorno alimentario en el país.

De acuerdo a las estadísticas de CEDA, el 90 por ciento de las consultas en su sede son de mujeres, de las cuales el 60 por ciento son adolescentes.

"La bulimia y la anorexia se curan", aseveró Ricciardi y recordó que está en vigencia la ley 26.396 de desórdenes alimentarios "que debería aplicarse para que el sistema de salud colabore en el tratamiento de estas patologías".

En relación al rol de Internet frente a estas enfermedades, la profesional aseveró que las redes sociales "permiten que cualquier persona oculte su imagen" que es lo pretenden las mujeres que conviven con la anorexia y la bulimia: "borrar las diferencias anatómicas, el pasaje de niña a mujer", dijo Ricciardi.

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