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Adicción juvenil al mundo cibernético: uno de los efectos más preocupantes de la pandemia

¿Cuánto tiempo pasan los jóvenes de tu familia enganchados en las pantallas? Si te pusieras a calcular las horas, el resultado sería preocupante.

  • No es una novedad que el entorno de la pandemia obligó a todas las sociedades a incrementar sus horas de conexión.
  • Pero el público juvenil sufre uno de los efectos colaterales del confinamiento y es una creciente adicción al mundo cibernético.
  • No resulta tan llamativo porque tras tantos meses de encierro los niños y jóvenes de repente se hicieron aficionados a la descarga de dopamina que ofrece la exposición a las pantallas.

Un dato significativo y preocupante es que antes de la pandemia, cualquier estudiante promedio de secundaria pasaba alrededor de 7 horas conectado a cualquier tipo de pantalla. Mientras, Unreported Europe (que estudia temas de la actualidad) reflejó un impacto notable: la ciberadicción.

Son muchas las familias que cada vez se preocupan más porque sus hijos pasan horas y horas conectado al celular, a la computadora, mirando series, jugando y encima, hasta tuvieron que estudiar con la misma modalidad virtual. Es un temor que se acrecienta por las consecuencias físicas y emocionales que puede tener esta conducta en la rutina.

Una estudiante de 18 años que vive en la ciudad italiana de Génova y asistió como todos sus pares a las clases virtuales en plena pandemia declaró: "Desde el comienzo de la pandemia, paso unas ocho horas al día frente al ordenador. Antes, apenas lo utilizaba. Ahora, no podría vivir sin un teléfono o un ordenador".

Es controversial la situación porque, aunque el aprendizaje se haya realizado a distancia y virtual (ya que se tuvo que mantener la continuidad educativa durante la pandemia), también fue muy criticada porque se mantuvo a los estudiantes “pegados” a sus pantallas durante mucho tiempo.

Roberto Rebora es profesor de inglés en el Colegio Internacional Grazia Deledda y señaló ante esta situación: "Los alumnos comienzan a manifestar un rechazo hacia la pantalla porque empiezan a asociarla con muchas horas de aprendizaje a distancia. Esto no significa que eviten el uso del teléfono, porque se ha convertido en una forma relativamente nueva de conocer a otras personas; quizá, en estos momentos, la única".

Lamentablemente, esta nueva adicción juvenil que se generó por la pandemia trajo aparejados muchos sentimientos y así lo relata la joven estudiante como referente hoy en día, de muchos otros jóvenes:

"Tengo menos ganas de hacer otras cosas. Soy más perezosa. Suelo decir... ¡vale! ¡Voy a descansar cinco minutos! Y, luego me encuentro, dos horas después, en el sofá echando un vistazo a TikTok o a Instagram. Me pasa, sobre todo, por la noche. Como consecuencia de ello, me cuesta conciliar el sueño. Me desvelo y siento cierta agitación".

La psicóloga y coordinadora Cristiana Busso explica: "No sugerimos que se mida la adicción a la tecnología en función del tiempo que se pasa frente a los dispositivos. Los padres suelen considerar esto como el principal problema. Podríamos entender mejor la adicción, relacionada con el tipo de uso que el joven hace de esos dispositivos. Las preguntas que debemos hacernos son, ¿Cómo utilizan los adolescentes la red? ¿Por qué lo hacen durante tanto tiempo?".

La verdadera adicción juvenil ¿Cómo se identifica?

Se puede identificar una verdadera adicción a las pantallas en una generación que ya se encuentra conectada a ellas y uno de los investigadores sobre ciberadicción más destacados es Michaël Stora, psicoanalista, escritor y fundador del Observatorio de Mundos Digitales en Ciencias Humanas, quien afirmó:

"Poco a poco, la persona no hará otra cosa que jugar. La relación con el videojuego será similar a otros tipos de adicción. El juego se volverá más importante que otros asuntos sociales. El vínculo virtual se impone al vínculo con el mundo real. Si la persona no consigue superar esta forma de actuar en seis meses, podemos diagnosticar que se trata de ciberadicción".

Según el especialista, la mayoría de los jóvenes que sufren esta ciberadicción tienen un alto coeficiente intelectual. Sin embargo, también suelen tener algunas fobias sociales y escolares o hasta incluso manifestarse con problemas de autismo y agrega: "Cuando estos jóvenes se enfrentan a un fracaso, se derrumban. El videojuego se convierte en una especie de antidepresivo interactivo".

Probablemente, todavía es muy pronto para analizar todo el impacto que provocó el aislamiento social en los jóvenes y se necesita tiempo para comprobar si este aumento aterrador a la ciberadicción en algún momento acabará (cuando termine la pandemia) y hasta qué punto puede llegar a ser reversible.

FUENTE: mdzol

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