Monseñor Fernández: “Los romanos están realmente deslumbrados con el Papa”

A su regreso de Roma, del obispo de Jujuy, Monseñor César Daniel Fernández, dialogó en exclusiva con Jujuy al Momento y dio detalles de su encuentro con el Papa Francisco.

El obispo diocesano de Jujuy viajó en la primera quincena de junio a Italia y aprovechó para visitar a su amigo el Papa Francisco, con quien compartió varios años de su misión pastoral.

Distendido y afable como siempre, recibió a nuestro medio en su despacho del obispado y habló de su visita al Vaticano, sus años al lado de Bergoglio y su visión de la realidad jujeña.

¿Cómo es su relación con Jorge Bergoglio, ahora Papa Francisco?

Siempre cuento que fui sacerdote en Buenos Aires y el cardenal Bergoglio era el Arzobispo, hasta que el 13 de marzo llegó a donde Dios lo puso. Hasta el 2007 en que me hicieron obispo, estaba bajo su gobierno. En 1999 me puso como rector del Seminario de Buenos Aires, así que fueron ocho años de un trabajo muy cercano, porque el seminario es un lugar para el obispo de mucha atención, mucho cuidado y responsabilidad y lo trababa frecuentemente. Hemos compartido muchas cosas muy lindas y otras difíciles como en todas partes. Para mí ha sido un apoyo siempre porque me puso una responsabilidad muy grande y siempre sentí que me acompañaba, que me enseñaba, que me ayudaba con su palabra, con su ejemplo con sus consejos, a desempeñar lo mejor posible esa misión que yo tenía, que era muy delicada, como el presentarle a los que el tenía que ordenar después como sacerdotes.
Eso nos dio un trato muy sincero, muy cordial, muy frontal y por eso para mí fue una alegría poder encontrarlo. Yo no fui expresamente a esto, porque  este viaje lo tenía previsto desde enero, cuando todavía había otro papa y el objetivo no era Roma sino ir al norte, a Piacenza de donde era monseñor Palentini. Nacido en esa tierra tiene sus hermanos, un montón de amigos, gente que de alguna manera lo ha ayudado económicamente cuando era obispo de Jujuy y misionero  en el Chaco, para la construcción de templos y otras obras.


¿En su encuentro con él le transmitió la realidad de Jujuy y el NOA?

Hemos conversado un poquito pero él ya conoce estas cosas y como no hace tanto que está en el Vaticano, las cosas del país todavía le son cercanas porque estuvo sobre ellas hasta hace poco. Fundamentalmente quería saber cómo estaba yo, cómo estaba desarrollando mi tarea, qué necesidades tenía. Le conté del viaje que iba a hacer al norte, me agradeció, me pidió que llevara su bendición a la familia del padre Palentini y sus colaboradores y mandó recuerdos para ellos, como una manera de apoyar un poquito la tarea que yo estaba haciendo allí.


¿Cómo se dio el encuentro privado?

Yo tenía previsto verlo porque ya me habían avisado que a la mañana lo iba a ver en la audiencia de todos los miércoles, en la que los obispos presentes lo pasan a saludar, pero que a las cuatro de la tarde me esperaba para conversar.  Esto fue a la ida, y al miércoles siguiente, cuando ya regresé del norte, estuve en la misa a la mañana con él y después estuvimos desayunando y conversando otro ratito antes de despedirme.

¿Ya se nota en el Vaticano la impronta de Francisco?

Sí, ya se nota y uno ve el cariño de la gente. Los romanos están realmente deslumbrados como el resto de los italianos. Claro que lo que a ellos los deslumbra, a uno le resulta familiar, porque sus actitudes, sus maneras de ser, su palabra, ya las conocíamos; entonces no nos llama tanto la atención, pero para ellos es todo novedoso. Por algo dicen que en estos momentos es la personalidad más importante del mundo, cuando hay tanta falta de liderazgos, sobre todo liderazgos que sean creíbles y vayan acompañados del compromiso de las personas con valores y promoviendo esos valores que puedan encarnar. En medio de ese devaluado espectro que hay de liderazgo, el papa tiene una gran imagen.


¿Abordaron en algún momento la situación política de Argentina?

No puntualmente. Hay temas de los que no hemos hablado porque como yo ya lo conozco, sé cómo piensa y su manera de ver la realidad y me parecía redundante. Yo sé que su preocupación por la Argentina es siempre la misma. Quiere que haya diálogo entre los actores sociales, políticos. Quiere realmente lo que queremos todos… trabajo, educación… Yo todas las mañanas recibo gente que viene a pedir trabajo, me lleno de currículum, porque todos vienen a ver al obispo pensando que a lo mejor puedo facilitar alguna gestión y para mí es muy duro porque le tengo que decir que no está en mis manos, que me deje sus antecedentes por sí sé algo, pero que también siga golpeando otras puertas y que no se desanime; que hay que buscar por otros lados. Es muy triste porque nuestra realidad es que no abunda el trabajo formal.


Si tuviera que enumerar una lista de las preocupaciones que tiene la gente de Jujuy, esa sería una…

A mí me parece que sí, me preocupa porque lo veo diariamente. Yo calculo que de ocho personas que se anotan en una mañana para ver al obispo, cuatro son por problemas de trabajo. Sé que hay políticas que uno escucha, pero no sé si hoy en día pasan de buenos deseos de los que gobiernan.  
Acá no pasa sólo por los gobernantes, sino que las personas que tienen mucho dinero y posibilidad de dar trabajo también tienen que privilegiar el tener un empelado antes que especular con la plata en el banco. Es mi pensamiento. Creo que hay que buscar la manera de que el que puede y tiene medios invierta en dar trabajo para los demás.


¿Cómo es su relación con las autoridades de la provincia y el municipio?

Es muy cordial, de colaboración. Ni nos vemos todos los días ni mucho menos, pero tengo las puertas abiertas cada vez que he tenido una dificultad o he precisado algo, o trasmitir alguna inquietud. Normalmente a la Iglesia se la escucha.


Una pregunta no tan periodística sino más “de la calle”… ¿Cuándo usted está a solas con el papa, siendo tan amigos, tiene una relación informal? ¿Cómo fue ese encuentro a solas?

Yo nunca lo tutee… Siempre le digo “padre” y cuando lo vi, en ese primer momento le pregunté “¿Se puede abrazar al papa?” entonces el me pegó un abrazo. Yo siempre soy muy respetuoso. Hay sacerdotes amigos de él que lo tutean pero a mí me cuesta, inclusive ya siendo obispo, pero todo con muchísima confianza. Me recibió donde vive y estuvimos una hora charlando a la tarde.  En un lugar muy simple, muy humilde que eligió para vivir. Hay un secretario que tiene su despacho al lado y un guardia suizo que hace la custodia. Fue todo con mucha naturalidad. Yo soy hincha de Boca Juniors, así que después que nos sentamos lo primero que le dije es “Usted tiene la mitad del país en contra”. Eso que hizo no se hace…. (en alusión a un gesto que Francisco le hizo a un hincha de Boca recordándole la última goleada por 3 a 0 ante San Lorenzo).  Y ahí se apresuró a contestarme “no no no… eso se lo hice a un hincha de San Lorenzo…” Esa ya la tenía pensado porque me atragantó ese gesto… (dice entre risas)


¿Es tan fuerte la imagen de Francisco?
 
Sí, es una cosa muy fuerte, aparte por el afecto que uno tiene. Otro sacerdote amigo le dijo que se lo extraña y el le respondió “piensen que yo también los extraño, los dejé a todos”. Fue lindo encontrarlo ahí con tanta responsabilidad, pero muy entero, con mucha paz, contento, porque está donde Dios lo quiso. El tenía pasaje de vuelta de Roma y ya había decidido dónde iba a vivir cuando se retirara, pero le tocó una cosa difícil. El ya tiene 76 años y yo pienso para mí a esa edad “sopita y a la cama”. Uno piensa alejarse de los problemas y a él lo han metido en un brete a una edad muy difícil, pero está como siempre muy lúcido. Tiene todo como para poder llevar adelante a la Iglesia en estos momentos difíciles.


Se lo ve muy decidido a meter mano dura donde corresponda desde el primer momento

Él ya conocía los desafíos que tenía por delante y seguramente ahora tiene la oportunidad de poder hacer lo que buenamente desea, que es llevar a la Iglesia a una sencillez de vida,  a las cosas esenciales; llevarnos a todos los que formamos parte de la Iglesia a cumplir nuestra misión espiritual, de fe y tratar de ser lo que tenemos que ser para el mundo  y sacarnos un montón de cosas que estorban y generan un rechazo a la Iglesia.


Después de su encuentro con Francisco, tal vez haya venido “recargado…. ¿Qué mensaje bajaría hoy a la sociedad e Jujuy?

Uno viene renovado.  Cuando eligieron al papa estábamos reunidos los obispo del NOA y ninguno lo esperaba. Yo dije “esto es el Espíritu Santo que nos sorprende una vez más como tantas veces, diciendo más allá de los cálculos humanos que Dios está llevando adelante la historia a través de su acción y de esta decisión que era impensada, no por la persona del cardenal, sino por los cardenales que en su mayoría son europeos y miran el mundo desde allá. Dar un viraje tan fuerte, elegir un papa latinoamericano que tiene otra visión del mundo y de la Iglesia,  era inesperado. El mensaje para nosotros como creyentes es que escuchemos lo que el Espíritu Santo nos dice a través de todo esto. Tengamos esperanza sabiendo que Dios está conduciendo la historia y que nos ayude el afecto que tenemos por el papa, su palabra y su testimonio, para ser todos un poquito más buenos y hacer más buena la vida de cada día.

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