Travesía Cultural |

MICRODOSIS




Elena Bossi en este texto aborda el deseo sexual desde la mirada del varón y de la mujer.

El irónico título plantea la diferencia.



EL MALENTENDIDO

Una mujer dice obscenidades y finge un orgasmo en el teléfono mientras cambia los pañales de un bebé y unos niños corretean alrededor de sus polleras. Se trata de un trabajo con el cual gana algún dinero, profiere palabras con ciertos jadeos para una línea caliente; pero su mirada distraída está muy lejos del sexo. Su marido la observa cada tanto levantando la vista del diario. Cuando la llamada termina, acuestan a los niños y finalmente solos, el matrimonio se dirige al dormitorio. La conversación telefónica que sostuvo la mujer ha excitado al marido. Él comienza a hablar de sexo, quiere oír para él las cosas que su mujer dice con tanta maestría en su trabajo. La mujer lo detiene en seco: ¿quiere hacer el amor o quiere hablar? Ella quiere tener sexo en silencio. Se trata de una escena de “Ciudad de ángeles”, una película de R. Altman, de los años ochenta basada en algunos cuentos de Raymond Carver. La escena parece sugerir que hablar de sexo excita a los hombres, pero a las mujeres les resulta indiferente. Escucho una conversación entre adolescentes: se quejan de que las mujeres requieren de muchas palabras para tener sexo. Hay una manera de decir en la Argentina: “hacer el verso” o “versear”, también se dice en lunfardo “chamuyar”. El “chamuyo” y el “verso” son necesarios para que la mujer “ceda”.

En alguna parte debe de haberse instaurado un gran malentendido.



Dejá tu comentario