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Los políticos extraviados y los argentinos en la pobreza

El extravió de la dirigencia política parece no tener límite, escenas tragicómicas se repiten de manera incesante en todos los niveles, obviamente hablamos en el plano nacional como provincial.

En las últimas horas, el flamante Secretario de Comercio de la Nación, Roberto Feletti volvió a insistir con un plan de cuidado de precios, imponer precios máximos a distintos productos, supuestamente con el fin de frenar la escalada inflacionaria.

Feletti sostenía que quiere hablar de costos, de margen de ganancia, dice que es el desafío más grande, supuestamente para que la gente pueda llegar a la góndola y elegir los productos que le gustan y consumirlos.

Desde distintos sectores de la economía nacional, advierten constantemente que este tipo de políticas, que se vienen implementando desde 1945, jamás arrojaron los resultados esperados, y que indefectiblemente terminaron en crisis más profundas.

Lo más llamativo de la posición de Feletti es que para justificar las nuevas medidas, sostuvo el supuesto éxito de José Ber Gelbard cuando siendo ministro de economía de Perón en 1973, ideó un Pacto Social, que convocaba a la CGT, la CGE y la UIA. La inflación, que había superado el 60% en 1972, bajó al 17% en 1973, aunque el éxito fue efímero.

Todo derivó en el fracaso del plan y el estallido de una crisis con el Rodrigazo, cuando el ministro Celestino Rodrigo devaluó la moneda, liberó precios y tarifas a la par de una reapertura de paritarias: del 24% en 1974, la inflación pasó al 182% en 1975.

En 1985, ya en democracia, el gobierno de Raúl Alfonsín impulsó su propio plan de estabilización económica. Lanzó con bombos y platillos el Plan Austral, cambió la moneda a la vez que impulsó un congelamiento de precios y salarios, además de medidas monetarias y la búsqueda de la consolidación fiscal.

Sin embargo, la presión de los sindicatos y el desequilibrio en las cuentas públicas condujeron al plan al fracaso, la inflación tuvo un promedio anual del 398% anual, un proceso hiperinflacionario y la salida anticipada del poder.

Recetas fallidas es lo único que tienen para ofrecer los políticos de hoy, esto sin contar la alarmante degradación institucional.

En Jujuy la situación es quizás más alarmante ya que a los desaciertos nacionales, hay que sumarle los desaciertos o el desprecio del Gobierno Provincial por la producción local.

Solo basta hacer algún somero repaso por páginas de compra venta para ver cómo están en ofertas tractores y camiones usados, los productores se están desprendiendo de sus herramientas de trabajo.

Lo lamentable es que no hay por ahora posibilidad de comprar estos elementos 0 km, ya que ocurre lo mismo que con los autos, no hay entrega de nuevas unidades.

La Asociación de Fábricas de Automotores está informando por estas horas la cantidad de trabas existentes para la entrega de nuevas unidades.

Hay empresas que tienen tractores casi terminados pero están sobre tacos esperando insumos para terminarlos.

No hay cubiertas o algunas piezas elementales como asientos, o la parte eléctrica. Obviamente estas son resortes que competen al gobierno nacional y a Roberto Feletti.

En Jujuy pretenden instalar el relato del cambio de matriz productiva, basados solo en Cauchari, el cannabis, el litio y los vinos de altura.

Los números muestran claramente que ninguna de estas iluminadas iniciativas ha logrado mitigar los altísimos niveles de pobreza, todo lo contrario, lo han acrecentado de manera exponencial. Hoy Jujuy está rondando el 60% de pobres.

A Cauchari los números no le cierran y para colmo solo 60 personas trabajan en el lugar, esto sin contar el costo de cada puesto de empleo.

Con la marihuana la realidad es peor aún, un endeudamiento formidable, números muy poco claros y un costo social altísimo. Muchísimas familias excluidas de su economía de subsistencia que ahora el único camino que tienen es el que los lleva al merendero más próximo.

Con el litio, por ahora solo un relato y un catálogo de buenas intenciones que no se traducen en la vida real, a eso hay que sumarle el desastre ambiental que están permitiendo hacer en la puna jujeña.

Con los vinos de altura, por ahora solo un denodado esfuerzo de unos pocos privados que se ven amenazados con funcionarios gubernamentales que acaban de descubrir que son bodegueros.

Mientras tanto, los pequeños productores sin con ingentes esfuerzos por tratar de pasar con sus productos por Formosa para poder llegar a vender en Paraguay, por ahora no pueden mandar sus cebollas y papas.

A esto le sumamos que los brasileros siguen sin poder venir a comprar los productos locales.

La proyección de esta temporada es tirar el tomate, a la cebolla pasarle el arado por que no conviene ni cosecharla, y con la papa los productores van a perder plata o salir hecho en el mejor de los casos.

Si además agregamos que los agroquímicos específicos para cultivos regionales, como tabaco, frutales, caña, y otros no hay en existencia y bien otros insumos .

La urea, que es un fertilizante en base a Nitrógeno que es el más común y barato de los fertilizantes químicos, tenía un costo de 480 dólares durante el 2020 y ahora ese mismo producto está a 890 dólares más IVA.

El panorama es muy complejo y alarmante, no hay respuesta de la política hacia los ciudadanos víctimas de los desaciertos de los políticos, ellos siguen discutiendo el poder, desnudando un extravío extremo.

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