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Desvaríos de señor feudal y odiador serial

"Detesto lo que piensas, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo...", esta frase pertenece a la escritora británica Evelyn Beatrice Hall, y esta extraída de su obra "Los amigos de Voltaire".

No viene mal acordarnos de él y de esta cita en unos tiempos en los que ahora se debate en el máximo poder político el país una mentada ley contra el odio. Emulando a Venezuela el gobierno pretende avanzar en una norma que tiene como único objetivo juzgar y condenar a aquel moral que tenga la osadía de pensar distinto y lo que es más grave aún, decirlo.

Los absolutismo se reproducen como hongos, sobre todo en el ahora de moda Norte Grande, los malos ejemplos cunden y cada gobernador de esta parte del país pretende convertirse en mayor o menos medida en un señor feudal.

Estas veleidades no distinguen pelaje, todos están en esa deleznable empresa, sin importar el signo político o el espinel ideológico.

En esto son todos iguales, desde el feudo de Gildo Insfrán hasta el feudo de Gerardo Morales, salvajes modelos políticos que atrasan 100 años.

Una de las columnas vertebrales de estos modelos medievales es el control absoluto de los medios de comunicación, no creen en la libertad y mucho menos en la libertad de informar y de ser informado.

Si hablamos de la situación de la libertad de expresión en Jujuy, hay que ponerse radicales, es decir, ir a la raíz del problema. Diversas organizaciones de la sociedad civil llevan años denunciando cómo en Jujuy se vulnera gravemente este derecho.

Como punto de partida cabe recordar que expresarse sobre cuestiones de interés público es esencial para mantener un debate informado y dinámico en nuestra sociedad. Es por ello que el derecho a la libertad de expresión protege, mensajes y declaraciones que puedan escandalizan o molestar al poder.

Argentina, y por ende Jujuy, es Estado Parte en varios tratados vinculantes que garantizan el derecho a la libertad de expresión, es decir, el derecho de todas las personas a buscar, recibir y difundir información e ideas. El Estado tiene la obligación de respetar, proteger y promover estos derechos, aunque en este feudo de Gerardo Morales, el Estado se encomienda en absolutamente lo contrario, en restringir y disciplinar a los medios y a los periodistas.

El kirchnerismo, es un movimiento pasional, solo hace falta repasar su historia, no es una expresión política de programas racionales, aunque puede incluirlos. Su motor es la construcción de una saga de luchas épicas, pero sobre todo, el kirchnerismo es una máquina de apropiarse y producir símbolos.

El método de construcción de Morales es exactamente igual al kirchnerismo, relato permanente, números de dudosa procedencia y sobre todo destino, una suerte de lucha épica contra el mal, imaginar enemigos y por sobre todo cercenar cualquier opinión distinta al del relato monolítico.

Ahora que está de moda el relato del odio, sin lugar a dudas que Morales se enrola en el equipo de los odiadores seriales, siempre hablamos de odios de carácter estrictamente políticos, y estos odios políticos pueden nacer de un desprecio, pero se consolidan porque lo odiado se entiende como amenaza, como un peligro..

El odio es una emoción, que es manipulada por los demagogos, y lamentablemente han tenido históricamente gran poder movilizador.

Como todos los odiadores políticos y con poder, se inicia una real cacería de adversarios, en nombre de una supuesta paz o una fingida estabilidad institucional, el odiador de la comarca solo pretende anular a los odiados.

La libertad de expresión merece ser odiada por Morales, porque la siente una amenaza.

Ejemplo es Jujuy sobran, incluso tanto ADEPA como FOPEA ya emitieron sendos documentos alertando sobre la endeble y precaria libertad de expresión en Jujuy.

El cinismo también es parte esencial de la personalidad de los odiadores, y Morales haciendo gala de él, pretende homenajear a una persona como Magdalena Ruiz Guiñazú, quien consagró su vida y su carrera profesional al defender la libertad. “…Profundo pesar por la muerte de Magdalena Ruíz Guiñazú. Símbolo del periodismo independiente, valiente e inteligente…” por supuesto que ahora será Morales el que tenga que explicar qué entiende él por “periodismo independiente, valiente e inteligente…” tres cualidades que desprecia profundamente, por lo menos así lo demuestra cada día en su feudo.

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