La Yusca Cine Club, un lugar de Alto Comedero donde todo es posible

En un nuevo recorrido del programa “Vagabundo” nos adentramos a conocer la historia de un espacio cultural ubicado en las 150 hectáreas. Se trata de “La Yusca Cine Club”, un espacio en el cual las familias, y sobre todo los jóvenes, encuentran la contención que necesitan para salir adelante.

La historia de “La Yusca”, sin duda es de esas que merecen ser contadas. Es de las que nos movilizan a querer ser mejor y te dan la esperanza de que aún teniendo poco, cuando hay voluntad y generosidad, se puede lograr muchísimo.

Surgió así. Claudia Carlos y Germán Díaz son grandes creyentes de que el arte es una herramienta poderosa de transformación. Ellos lo comprobaron, cuando en sus años de estudiar en Córdoba, vivían en un barrio donde asistían a un micro cine, en el cual se encontraban los vecinos. Niños sobre todo.

Allí pudieron ver cómo a partir de las actividades que proponía este lugar, los chicos se sentían motivados a querer hacer cosas. Funcionaba como un estímulo a su creatividad, pero por sobre todo como un lugar de encuentro y contención.

Desde ese entonces no dudaron. Al volver a Jujuy, Germán como técnico en medios audiovisuales y Claudia como fotógrafa, decidieron fundar “La Yusca Cine Club”. Un espacio hoy emplazado en las 150 hectáreas, manzana 48 lote 1.

“Cuando tuvimos el lote decidimos armar un micro cine barrial. Veíamos que acá en el barrio había una carencia total, brindamos este espacio, empezamos a encontrarnos con los vecinos, con todas las necesidades, porque nosotros también teníamos necesidades”, contó Claudia.

Pese a la pobreza que los acechaba en el barrio, lograron cumplir con lo que alguna vez soñaron.

La Yusca Cine Club básicamente es un espacio de encuentro”, manifestó Germán. “Segundo, es un micro cine barrial, nosotros venimos del área audiovisual. Creemos que el arte es una herramienta importante para la transformación social y el área artística en la que nosotros nos encontramos es el cine, la fotografía, la música”, agregó.

A base de esfuerzo lograron tener también su propia biblioteca y a partir de allí implementaron talleres, clases de apoyo, formación de emprendedores, talleres de pro huerta, entre otras actividades que sirvieron para empezar a sembrar una semilla de esperanza en su comunidad.

Quienes se sienten más contenidos en este espacio son los jóvenes. A través del cine, la música y la fotografía, logran ocupar su mente en algo positivo.

La gran mayoría siente una atracción por el rap. Un género musical con el cual consiguen "cantar la realidad y desahogarse", según ellos mismos expresan.

En algunas oportunidades,  Claudia y Germán dieron talleres audiovisuales, para que ellos puedan crear sus videoclips. Algo que sirvió para impulsarlos a seguir escribiendo canciones.

A pesar de que la vida pueda mostrarse difícil y de que el entorno pueda ser hostil. Los chicos que tienen la posibilidad de tener un espacio en su barrio, como “La Yusca”, tienen otra visión del futuro. Todos coinciden en las ganas de progresar.

Mientras tanto Germán, Claudia, y todos los vecinos que hoy forman parte de este espacio, siguen predispuestos a dar más de lo que tienen.

“Somos seres sociales, vivimos en este barrio, en sociedad, con todas las cosas buenas y malas; y vemos en el arte una herramienta de transformación. La educación, la formación y el arte, es lo que va a llevar a tener una sociedad mejor para todos”, cerró Germán.

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