Travesía Cultural |

La gran epopeya de liberación continental



Historia del Cruce de los Andes

en la voz de Juan Marcelo Calabria, docente y ensayista Miembro de la Academia Nacional Sanmartiniana



En enero recordamos un hecho histórico de gran trascendencia: el Cruce de Los Andes. La gran epopeya de liberación continental que tuvo su preludio en Mendoza, siendo Cuyo la cuna y fuente de recursos del Ejército Libertador.

Fue un plan estratégico de gran envergadura diseñado y ejecutado por el Libertador José Francisco de San Martín y un gran equipo de colaboradores que pusieron en práctica aquel plan maestro que tenía como misión la formación del Ejército de Los Andes, instrumento central de la Guerra de la Independencia, y como visión, la libertad y unidad de América; con objetivos específicos: el cruce de Los Andes, la campaña de liberación de Chile, y finalmente la expedición libertadora al Perú, los que luego y conforme transcurrió el tiempo -1817 hasta 1822- se convirtieron en grandes hitos de la gran empresa de liberación del continente sudamericano.

Durante más de 2 años, desde el mismo momento en que San Martín se hizo cargo de la Gobernación Intendencia de Cuyo: setiembre de 1814 y hasta la partida del Ejército: enero de 1817, Mendoza, San Juan y San Luis se convirtieron en la "Ínsula Cuyana", en la que Don José, gobernante austero y laborioso, administrador talentoso, político visionario, práctico y sagaz, pero por sobre todo vecino y amigo de Mendoza, supo inculcar en los cuyanos el espíritu de la gran empresa. "Lo que no me deja dormir no es la oposición que puedan hacernos los enemigos, sino el atravesar esos inmensos montes". Se refería a la Cordillera de los Andes. La inteligencia aguda e ingenio inquieto del Gran Capitán, no dejaron nada librado al azar: la economía, salud, seguridad y educación del pueblo cuyano fueron políticas de estado durante su Gobierno, al mismo tiempo que personalmente intervenía y se ocupaba del reclutamiento y selección del ejército, el ganado y las caballadas, el estudio y relevamiento topográfico sobre los pasos por el que atravesarían las tropas, la correspondencia secreta e informes de los espías, el requerimiento de recursos al gobierno central, la administración transparente y minuciosa de los escasos recursos pecuniarios (recordemos que la empresa significó una inversión de cerca de 1 millón de pesos fuertes, equivalentes a cerca de 15 millones de dólares actuales), y la preparación del parque y la maestranza.

En los cientos de oficios sobre Gobierno, Administración de Cuyo, y el Paso de Los Andes, encontramos diversas órdenes y comunicaciones. Por ejemplo, el oficio de fecha 14/2/1816 dirigido al secretario de Guerra del Directorio en el que expresa: "Tengo el placer de dirigir a V.S. la adjunta representación del R.P. Fray Luis Beltrán (...). Este individuo, acreedor por tantos títulos a la más alta consideración y gratitud, se presenta hoy implorando las beneficencias del supremo gobierno para una gracia que teniendo el carácter de justicia debe estimarse como un premio ilimitadísimo de su gran mérito. Él ha sido el muelle real que ha dado actividad y movimiento, en medio casi de una absoluta falta de (recursos), a las complicadas máquinas del parque, laboratorio, armería y maestranza. A su indefensa constancia en el trabajo, a su viveza y admirable disposición se debe en la mayor parte el planteo y estado ventajoso de aquellos establecimientos. Protesto que no es fácil detallar todos sus servicios, y creo hacerlos a la patria cuando tengo el honor de recordarlos en globo, para que se sirva elevarlos a la consideración de S.E...”

Más adelante, durante los últimos meses de 1816 y primeros días de 1817, encontramos en el libro de oficios militares las órdenes de marcha del Ejército, como las "Instrucciones que deberá observar el coronel Juan Gregorio de Las Heras, comandante en Jefe de la Expedición sobre Santa Rosa de Chile. Al valor, conocimiento y actividad de este jefe se confía la empresa de invadir a Chile por el Camino de Uspallata y al efecto observará los artículos siguientes: 1º. Para el 8 de febrero deberá estar precisamente sobre Santa Rosa, al efecto guardará sus marchas como juzgue oportuno; 2º. El primer objeto que debe proponerse es el de sorprender la guardia enemiga en términos si es posible que nadie pueda llevar el aviso; si lo consigue, y con los informes que adquiera de las fuerzas del enemigo en el valle y crea oportuna el atacarlo lo verificará, y en caso de batirlo tomará y fortificará el punto Chacabuco adelantando sus partidas de caballería lo más que le sea posible sobre la capital; (.…) 4º Como el ejército debe caer al valle de Putaendo por el camino de los Patos, procurará por la derecha del río Aconcagua o por donde sea practicable ponerse en comunicación con el jefe de la vanguardia, bien sea por baqueanos de su confianza o bien por oficiales disfrazados, a cuyo efecto pasará repetidos partes de sus ocurrencias; (.…) 9º. Como su objeto principal es el de llamar la atención del enemigo ínterin el ejército desemboca al valle de Putaendo, no comprometerá ninguna acción a menos de no tener mucha seguridad de ganarla; (…) 14º. Sin embargo de lo prevenido va facultado para obrar según las circunstancias y si lo cree necesario separarse de lo literal de estas instrucciones siempre que crea convenir al mejor servicio… Cuartel General de Mendoza, 15/1/1817. San Martín".

Estas directivas específicas para los integrantes de su estado mayor y oficiales que comandarían las diferentes columnas del ejército que cruzarían por los pasos de Uspallata y Los Patos, El Portillo, El Planchón, Guana y Comecaballos, tenían como destinatarios, además de Las Heras, al comandante Lemos, el brigadier Soler, teniente Paulino Amaya y alférez Juan Gregorio Martínez, comandante de la Expedición del Sud Ramón Freyre, maestros de postas. Al mismo tiempo, por esos días de enero, informaba sobre los preparativos finales de la marcha a los diputados por Cuyo, principalmente a Tomás Godoy Cruz, y a sus amigos en el norte, Güemes y Belgrano; al tiempo que escribía los últimos oficios desde Mendoza a Pueyrredón y sus ministros.

Del 9 y hasta el 24 de enero, fueron días de gran agitación para la tranquila Mendoza.

En forma escalonada y según el plan, los cuyanos vieron partir desde el Campamento de El Plumerillo al gran Ejército Libertador. Por último, el 24 de enero, San Martín escribía oficios a Luzuriaga y al Cabildo junto con su despedida al pueblo de Mendoza: "Sería insensible al atractivo eficaz de la virtud, si al separarme del honrado y benemérito pueblo de Mendoza no probara mi espíritu toda la agudeza de un sentimiento tan vivo como justo. Cerca de tres años he tenido el honor de presidirle y sus heroicos sacrificios por la Independencia y prosperidad común de la Nación pueden numerarse por los minutos de la duración de mi Gobierno. A ellos y, a las particulares distinciones con que me han honrado protesto mi gratitud eterna. E indeleble en mi memoria sus ilustres virtudes, será de los habitantes de esta Capital, en todas circunstancias, y tiempos el más fiel y verdadero amigo".

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