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En Jujuy, el presidente no tiene quien lo reciba

Alberto Fernández hizo equilibrio para no quedar ligado a ningún referente local en su paso por la provincia. La fragmentación del PJ, el rechazo a Milagro Sala y la resistencia K a Gerardo Morales, las razones visibles.

  • Primera visita a Jujuy del presidente Alberto Fernández.
  • Gerardo Morales, Milagro Sala y el PJ, afuera de la foto.
  • El acto en La Quiaca, junto a Evo Morales, prescindió de actores locales.

La primera visita de Alberto Fernández a Jujuy en calidad de Presidente de la Nación deja un hecho insólito: llegó rodeado de funcionarios nacionales evitando cualquier encuentro que termine legitimando a alguno de los locales que se ofrecían para ser sus anfitriones.

A nivel institucional, no hubo encuentro con el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, quien dejó trascender en el diario La Nación su malestar por el desplante. Morales envía un gesto detrás de otro hacia Casa Rosada, desde ordenar a sus diputados que voten afirmativamente el presupuesto fisurando la postura decidida por Juntos por el Cambio como espacio opositor en el Congreso, hasta apoyar abiertamente el denominado impuesto a la riqueza que propone Máximo Kirchner, entre tantos. El gobernador se transformó así en un dirigente “híbrido” que no saca los pies del plato en la fuerza opositora pero en los hechos se comporta como un “albertista”. Nada de eso sirvió, sin embargo, para conseguir una foto con el presidente “de local” en su pago.

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Tampoco logró el anhelado abrazo presencial Milagro Sala, la dirigente condenada por la justicia provincial, que cuenta con el respaldo del ala dura del kirchnerismo pero no del presidente, que la dejó en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación al descartar con argumentos jurídicos y políticos la posibilidad de un indulto. La líder tupaquera, sin embargo, se llevó la segunda mejor imagen del fin de semana, recibiendo al otro gran protagonista, Evo Morales, en la casa del barrio Cuyaya dónde cumple prisión domiciliaria, en un gesto que probablemente haya irritado al otro Morales, el que gobierna Jujuy.

Milagro sigue siendo una figura que reúne más adhesión adentro que afuera de Jujuy, aún debe explicaciones claras, documentas, elocuentes de los delitos de los que se la acusa y una reunión con el presidente hubiera cavado varios kilómetros la grieta que Alberto Fernández dice querer cerrar.

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El peronismo local tampoco pudo erigir a una figura que se arrogue legitimidad para recibir al presidente en Jujuy. Al titular del PJ, Rubén Rivarola, no le alcanza con El Tribuno de Jujuy para mejorar la imagen negativa que le arrojan los sondeos desde hace dos décadas, probablemente porque viola sistemáticamente el artículo 64 de la constitución provincial y la ley de ética pública, que les prohíben a los funcionarios públicos hacer negocios con el Estado. Alberto Fernández, antes que presidente es profesor de derecho y difícilmente avale la figura de un empresario que usa de guarida la Legislatura desde 1997 y se enriquece en base negocios con notables conflictos de intereses, sin importar si al sillón de Fascio lo ocupa Eduardo Fellner o Gerardo Morales.

Quién sí logró participar de la cena en el Hotel de Turismo de La Quiaca fue la diputada Carolina Moisés una de las máximas referentes del Frente de Todos en Jujuy.

Dirigentes como la diputada Alejandra Cejas, su par Martín Palmieri, el concejal de Palpalá Rubén González, el abogado Juan Giusti, a partir del seguimiento constante y minucioso de las inconsistencias de la gestión Morales aparecen pidiendo pista, pero sin el volumen suficiente aún para protagonizar la agenda presidencial en la provincia.

Incluso el acto de despedida de Evo Morales, de gran simbolismo en el puente que une La Quiaca con Villazón, Argentina con Bolivia, el presidente Alberto Fernández ubicó en la primera fila a sus ministros y colaboradores del gabinete nacional pero a ningún referente jujeño, en otro gesto que deja en evidencia la falta de interlocutores válidos para el presidente en la provincia, confirmando así que en Jujuy Alberto Fernández aún no tiene quien lo reciba.

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