Juan José Arraya ¡O mais grande de Cuyaya!

El sábado último el Portuguesa derrotó por 1 a 0 a Río Claro y se consagró campeón de la Liga Paulista de Futbol.

Te debemos estas letras “Juancito”, por que cuando aparecieron las noticias  fragmentadas de fotos y líneas hablando de tu ascenso con el Portuguesa de Brasil, ni la gripe del fin de semana pudo contener la alegría que compartieron los que más te quisieron.

Nunca olvidaremos, cuando el “Bachi” Fernández nos convocó a ver a un “chiquito” de séptima división que prometía mucho. Por eso concurrimos a la Tablada para conocerte y sorprendernos con una media vuelta  de derecha que salió apenas arriba del travesaño. Tenías doce años o trece, cuando le dijimos a “Bachi”: “Este chico es cosa seria”

Vertiginosamente el tiempo fue pasando y te hacíamos reportajes cuando llegaste pronto a la primera del “bandeño”, en tu barrio, en el llamado “Fuerte Apache”.

A fuerza de goles en la liga local, de tu enjundia de área, te tuvieron que venir a buscar de Gimnasia como tantos proyectos que pasaron por ahí.

No quiero que te pongas triste, pero casi siempre hablábamos con tu viejo, del anhelo que tenía de verte jugar un partido como profesional. Pero también por esa maldita mala fortuna, nos tocó estar sentados en terapia intensiva, haciéndote compañía, cuando tu viejo se iba al cielo sin cumplir con su último deseo en vida.

Pero como somos creyentes “Juancito”, estamos seguros de que estuvo en ese primer gol, en un amistoso en el que ingresaste para gritarlo elevando tus manos al firmamento de esa tarde.

Después llegaron los momentos duros del debut oficial, en dónde todo es presión y poca tolerancia para los futbolistas jujeños. Siempre fue así, pero estábamos seguros de tus condiciones; sólo que hay camisetas que le quedan bien a algunos, y para otros se hicieron colores distintos para triunfar.

Nuestra sentencia fue clara: A Juan Arraya, con otra casaca, seguro le iría mejor. No nos equivocamos, por que cuando te fuiste al Colo Colo de Chile, de no ser por una lesión, alcanzaste a demostrar tu potencial tan resistido por los hinchas de Gimnasia.

Tu vuelta al “lobo jujeño”, creo que te terminó convenciendo de que había que cambiar de rumbo.

Un paso fugaz por Ecuador fue un buen indicio de que todo saldría bien. Después de todo, nadie es profeta en su tierra ¿no?

Nuevamente teníamos la certeza de que lo ibas a hacer bien y esta vez el Portuguesa de la segunda división paulista te dio la revancha, con lo difícil que es jugar en tierras cariocas.

Me parece increíble verte en esas fotos que refrendan tu campeonato de ascenso obtenido en Brasil. Porque tu gente lloró tus tristezas cuando las cosas no venían bien en Jujuy, pero el cambio de aire te hizo tan bien, que hoy compartimos tu alegría como propia.

Tu viejo lo vio todo desde un lugar preferencial; tu madre en Jujuy; tus amigos de la barra en el barrio Cuyaya tomaron un trago a tu salud.

Todos pudieron gritar ¡Juancito Arraya, o mais grande do mundo! y el carnaval siguió por las calles de la ciudad…

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