Indignante: el cuerpo de Rodrigo Gómez iba a ser enterrado en fosa común

Grande fue la indignación de la familia del ex agente de tránsito Rodrigo Gómez, cuando se enteraron de que el juez Aróstegui ordenó el entierro de sus restos en una fosa común, porque “nunca lo reclamaron”.

La acción fue impedida por familiares y policías de tránsito que llegaron hasta el cementerio y exigieron a las autoridades judiciales que entregaran el cuerpo para que sea velado y enterrado como corresponde.

En horas de la mañana, la hermana de Rodrigo recibió un llamado anónimo informándole que los restos de su hermano, que estaban en la morgue judicial, iban a ser enterrados en una fosa común en el cementerio Parque del Solar de Alto Comedero.

Adriana Gómez inmediatamente concurrió a la morgue para corroborar dicha información y se dio con que los restos de su hermano estaban siendo trasladados a dicha necrópolis. Cuando llegó al cementerio, los restos eran llevados en una bolsa negra y ya estaba dispuesta una fosa para que sean enterrados allí junto con los de otros cuerpos sin identificar.

Inmediatamente también arribaron al lugar policías de tránsito compañeros de Rodrigo y ejercieron presión para que la medida judicial no se llevara a cabo. Poco tiempo después, Aróstegui reconoció los derechos de la familia y autorizó que se llevaran los restos para que sean ellos quienes le den sepultura.

Es injusto también el trato que tuvo la familia, a la que no se le respetaron mínimamente los derechos naturales, de poder cerrar un duelo y tener a su familiar en un lugar adecuado para recordarlo.

En diálog con Jujuy al Momento, Gomez realtó: “En el día de la fecha recibí un llamado anónimo a mi trabajo, diciéndome que iban a sacar los restos de mi hermano que estaban en la morgue judicial, para llevarlos a una fosa común en el cementerio Parque Solar. Cuando yo llego ya se estaban llevando los restos de Rodrigo. Nunca se nos informó a nosotros, ni a los padres de Rodrigo de esta determinación judicial. Tuvimos que movernos nosotros y tratar de parar esto que era una locura” afirmó Adriana Gómez, hermana de Rodrigo, estando sentada en un banco al fondo del cementerio El Solar, al lado de una caja de cartón que contenía los restos.

En el lugar también estaban dos policías de tránsito custodiando y otros familiares de Rodrigo que no entendían tampoco la actitud soberbia de un juez que se caracterizó por tener una postura firme en sus decisiones.

“Reclamamos miles de veces la entrega del cuerpo; tenemos notas, petitorios que hemos entregado al juez Gutiérrez en su momento. Hicimos marchas, hay notas escritas, televisivas, radiales donde pedíamos que se entreguen los restos de Rodrigo para la inhumación. Pasaron cinco años y no nos entregaban, ahora el doctor Aróstegui que se hizo cargo de la causa en noviembre del año pasado, aduce que procedió de esta manera porque hace tres años está el cuerpo sin que nadie lo reclame. Mentira, nosotros en miles de oportunidades reclamamos los restos para que sean inhumados como corresponde y nunca tuvimos repuesta” agregó Adriana Gómez.

La mujer también porque no se avanzó en la investigación de la causa, ni tampoco se accedió al cambio de carátula que hasta ahora sigue siendo investigada como “accidente de tránsito” y no como homicidio, según las características del caso y cómo se encontraron los restos.

“Recordemos que nunca se hizo nada con el caso. No se cambió la carátula; está impune. No hay detenidos, cuando tenían ellos para detener a las personas involucradas y lo que pretendían hacer, era deshacerse de los restos de mi hermano, lo único que teníamos. Querían tirarlo en un pozo, junto con otros restos como si fuera un NN y no tuviera familia” sostuvo.

Adriana Gómez agregó: “Cuando me comunico con el juez, le daba más importancia a los medios porque son ellos los que denunciaron este procedimiento y que se hacía de mala forma. Pero el juez nunca nos comunicó de esta situación. Hay una falta total de respeto, de inoperancia, porque nunca nos comunicó de esta decisión; el tiene familia, no era NN y tendría que habernos comunicados”.

Los otros cuerpos fueron igualmente enterrados. “Había tres cuerpos más que se iban a enterrar. Por lo que me enteré no eran cuerpos enteros, eran partes que se estaban por enterrar en la fosa común”.

Rodrigo Rafael Gómez, nacido el 23 de octubre de 1978, desapareció el 1 de Marzo del 2008, cuando salió a cumplir con su jornada laboral no regresando a su hogar desde esa fecha. Se desempeñaba como inspector de tránsito de la policía municipal de San Salvador de Jujuy. Nunca antes se había ausentado del hogar, ni tenía desavenencias ni conflictos familiares, ni con amigos, nada sostén del hogar que compartimos con nuestros padres.

Según las investigaciones que hizo la propia familia, el día que desapareció, Rodrigo estaba con Juan Carlos Suruguay un compañero de trabajo y una mujer llamada Mónica Condorí, a quien días después de le secuestró el celular de Rodrigo que tenía en su poder.

Dos años después, los cuerpos de Rodrigo aparecieron a metros del Río Reyes con signos de mutilación y faltando parte de ellos.

Los restos de Rodrigo, son velados en una sala de nuestra ciudad y recibirán cristina sepultura este sábado.

 

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