Travesía Cultural | letras

Poemas para leer en este lluvioso enero

 

Dos jujeñas y un mejicano

 

 

 

MIRIAM CARRIZO

 

 

Miriam Carrizo, joven poeta, adoptó Jujuy para estar. No tiene libro publicado y nos asombran sus textos trabajados con un lirismo conmovedor, con un lenguaje seleccionado propio de quien sabe enunciar para llegar al otro.

 

Conocimos su poesía en encuentros y por Facebook…y nos encantó.

¡Adelante Miriam, sabes llegar a la emoción!

 


EL CIELO

 

te pediría que vuelvas
a mirar esta ciudad
que te animes
a pisar las huellas
que dejamos
cuando creímos
en el fuego para el agua
en la lluvia
debajo del paraguas
la casita con el patio
y las plantas
y la risa de los niños,
todo fue como lo vimos

los paraguas ahora
son de otros
la lluvia es toda mía
y el fuego un incendio
para iluminar los huesos
porque el alma
se fugó contigo

la casita
guarda nuestras voces
y los sueños detenidos

mi hogar
estas calles sin rumbo
mi límite el cielo
después tú, más allá

y yo, haciendo de cuenta
que no te has ido

 

**


QUÍTAME

 

quítame por un instante
esta adherencia de pájaro
este silente dulzor
que inminente me persigue
y me salva del tedio
de los renegados

quítame un poco,
me has dado bastante
que este lenguaje pájaro
a él, no lo seduce
entrégame una jaula
para estas alas

quítame este sosiego
y esta paz
que él me encuentre
como soy
imperfecta y deforme

déjame huir por un momento
ya no quiero
esta ausencia sin él

déjame huir
a la imperfección
de la piel
aunque después el cielo
se caiga a pedazos

 

no me des tanto Dios!

 

**

 

SUSANA AGUIAR

 

 

Susana Aguiar, poeta, narradora  jujeña, presidenta de la S.A.D.E- Jujuy. Comprometida con las letras y el hecho cultural que difunde y enriquece con su trabajo. En el siguiente texto la palabra presiente lo inasible, lo que habla del amor, de la inspiración.  Ese Algo que flota en el aire y detella  en poema.

 

ALGO

 

 Algo en las hojas desnudas

 hace temblar al árbol,

algo que de pronto

agita la sangre.

 

 Algo al filo de las lágrimas

lame la noche

y un hilo de luz

 muerde los silencios.

 

 

  Algo  de pronto

sucede

las letras se transforman

los besos se vuelven color agua,

la piel no transitada

es nido

de los pájaros de la tarde.

 

 Algo

respirando en el espacio

  abre camino

en tu sangre

y en mi sangre. 

 

 Algo

como un zumbido

sin sombras, sin nombre ,

hace cosquillas

al corazón.

Algo.

 

**

 

OCTAVIO PAZ

 

Octavio Irineo Paz Lozano poeta, ensayista y diplomático prolífero mexicano. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1990 y el premio Cervantes en 1981. Se lo considera uno de los más influyentes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempo.

En un viaje a España contacta con intelectuales de la república española y con Pablo Neruda que influyeron fuertemente en su poética. El modernismo y el surrealismo lo contaron entre los suyos.

Un 31 de diciembre se propuso inventar el nuevo año desde la poesía. Y lo inventó:

 

 

PRIMERO DE ENERO



Las puertas del año se abren,
como las del lenguaje,
hacia lo desconocido.
Anoche me dijiste:
mañana
habrá que trazar unos signos,
dibujar un paisaje, tejer una trama
sobre la doble página
del papel y del día.
Mañana habrá que inventar,
de nuevo,
la realidad de este mundo.

Ya tarde abrí los ojos.
Por el segundo de un segundo
sentí lo que el azteca,
acechando
desde el peñón del promontorio,
por las rendijas de los horizontes,
el incierto regreso del tiempo.

No, el año había regresado.
Llenaba todo el cuarto
y casi lo palpaban mis miradas.
El tiempo, sin nuestra ayuda,
había puesto,
en un orden idéntico al de ayer,
casas en la calle vacía,
nieve sobre las casas,
silencio sobre la nieve.

Tú estabas a mi lado,
aún dormida.
El día te había inventado
pero tú no aceptabas todavía
tu invención en este día.
Quizá tampoco la mía.
Tú estabas en otro día.

Estabas a mi lado
y yo te veía, como nieve,
dormida entre las apariencias.
El tiempo sin nuestra ayuda,
inventa casas, calles, árboles,
mujeres dormidas.

Cuando abras los ojos
caminaremos, de nuevo,
entre las horas y sus invenciones
y al demorarnos en las apariencias
daremos fe del tiempo y sus conjugaciones.
Abriremos las puertas de este día,
entraremos en lo desconocido.
 

 

De Árbol Adentro

 

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