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Es fundamental la participación y el control ciudadano en Jujuy

En plena democracia, los controles institucionales no son confiables y se torna imprescindible modificar las reglas de juego.

La UCR, el vínculo de la oposición con los radicales y después de la situación preexistente, todo deriva en situaciones de lo más descabelladas. Este vínculo si se quiere refiere a un conflicto de antaño.

El gobierno de la UCR, durante estos 7 años en el poder, ha contribuido a empujar al sistema democrático hacia un proceso de degradación muy severo transformando al sistema en una autocracia.

El fenómeno se consolida por dos situaciones permisivas. En primer lugar el sistema que es funcional a los embates de Morales y en segundo lugar la propia permisividad de la dirigencia que no encuentra los mecanismos para poner límites al gobierno.

Hay episodios que demuestran lo que estamos viendo. Por ejemplo, la presentación de un pedido de informes sobre ISJ a la Legislatura sobre el cual no hay respuestas. El mismo proyecto fue enviado a la oficina de información pública solicitando datos sobre contratos y convenios con clínicas leoninos y tampoco hubo respuestas con el ingrediente de que se han vencido todos los plazos.

Ahora el dato más impresionante es que en los últimos 3 años solo se aprobó 1 proyecto de pedido de informes.

Esto confirma el fracaso del sistema que no es por una cuestión burocrática como me dijo el diputado Alejandro Snopek sino que todo está hecho ex profeso para que no avancen los planteos a la gestión del Ejecutivo.

El hecho de que te aplican el número y tras ello la resignación, porque son las reglas del juego, me parece que es una posición de derrota. Aquí lo que se necesita entonces es cambiar las reglas del juego porque así no hay democracia real.

La democracia debe enfrentar una suerte de contradicción que pivotea entre los deseos de la gente de que quienes tomen decisiones lo hagan inspirados en el bien común, y que ese poder tenga los controles institucionales de modo que no se atente contra los intereses de la sociedad.

Esto no está pasando porque las reglas de juego terminan siendo una trampa funcional a los intereses del poder.

Es por ello que no hay bien común, no existe. Ejemplo: ¿el hecho que no rindan cuentas nunca en ninguna circunstancia es un atentado al bien común? Es una pregunta.

Fallan los controles institucionales y frente a ello lo que se ve es como una suerte de resignación colectiva.

Mientras que exigir controles debería ser una responsabilidad colectiva.

Es imperioso y fundamental más reconocimiento del derecho a la participación ciudadana. El ciudadano debe ser parte en la toma de decisiones sobre asuntos importantes para el Estado. El ciudadano debe sumarse al sistema de pesos y contrapesos institucionales.

Pero la política, salvo alguna rara excepción, no está dispuesta a flexibilizar estas posturas, fundamentalmente el gobierno o el Ejecutivo ya que el ejemplo más claro está en el proyecto de reforma de la constitución de Jujuy (por ahora inviable) que en ningún punto de su articulado plantea reformas a los controles institucionales.

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