Emotiva recordación del Malón de la Paz

Narciso López, Gerarda Gutiérrez, Felipe Mamaní, Antolín Flores, Ciriaco Condorí y Solano Buenaventura, son sobrevivientes de aquel recordado “Malón de la Paz”, que marchó a Buenos Aires en 1946 para reclamar por los derechos de sus tierras.

Todos estuvieron presentes en el acto que se desarrolló en Plaza Belgrano, en horas de la mañana y en donde se conmemoró un nuevo aniversario de esta gesta, que trasladó a más de un centenar de jujeños y salteños a la Capital Federal para reclamar las posesiones ancestrales de sus tierras.

Esas tierras les fueron usurpadas en la colonia por grandes terratenientes y luego ellos mismos explotaban a los aborígenes exigiéndoles de pago de arriendos y porcentajes por producción.

La  actitud de quienes se habían adueñado de esas tierras, hizo que pobladores de la puna jujeña, apoyados por otros de Orán, Salta, que sufrían las mismas injusticias, se organizaran y marcharan a pie, a caballo o en carretas el 15 de mayo de 1946 rumbo a Plaza de Mayo, para entrevistarse con el presidente Perón a fin de pedirle que les fueran restituidas.

Desde temprana hora, se congregaron en Plaza Belgrano familiares y miembros de comunidades originarias de la Puna jujeña, para participar del acto. Don Narciso López, Gerarda Gutiérrez, Felipe Mamaní, Antolín Flores y Solano Buenaventura llegaron poco antes de la 9 y se dirigieron a Casa De Gobierno donde participaron del acto en el Salón de la Bandera. Allí faltó solamente don Ciriaco Condorí, el abuelo de 92 años, el único que no podía caminar y que debió quedarse en la plaza a la espera de sus compañeros.

Entre los representantes de la comunidad de Abra Pampa, denominada “Malón de La Paz” se encontraba don Daniel Zerpa, secretario del organismo, quien pidió que el gobierno de la provincia a través de la Secretaría de Cultura, se haga cargo de la refacción de la casa ubicada en calle Pellegrini esquina Marques Bernal, de aquella ciudad, lugar donde se juntaron los “maloneros” previo a la partida hacia Buenos Aires. El inmueble fue declarado hace tres años como monumento histórico provincial y hoy está prácticamente destruido; sus techos se caen a pedazos y cada día que pasa se deteriora más, con riesgo de derrumbarse definitivamente.

Entre los familiares de quienes participaron del malón, estaba también doña Genara Condorí, hija de Ciriaco, quien recordó con mucha emoción los años en que su padre tuvo que alejarse tres meses hasta conseguir finalmente que le reconocieran la propiedad de las tierras que actualmente tienen en el departamento de Cochinoca. Pidió también la intervención de los organismos oficiales para regularizar la tenencia de esas tierras, ya que hay quienes quieren adueñarse, desconociendo esta lucha y sus legítimos dueños.

Recordó que su padre tenía 26 años cuando partió a Buenos Aires junto con sus hermanos y demás familiares como el abuelo Exaltación, Antolín y Narciso Condorí. Él fue uno de los hombres que abandonó el tren que los trasladaba a Jujuy y decidió quedarse para seguir peleando por el objetivo planteado desde su partida: que las tierras volvieran a su nombre.

“Esa vez había un terrateniente, el Señor Cabeza quien le cobraba arriendo año por año. Mi papá dice que el abuelo pagaba por las ovejas, por los corderos, por las llamas y las vacas” recuerda Genara.

“A mi papá le entregaron legalmente esas tierras en 1952. Él tiene el usufructo vitalicio y allí dice que las tierras legalmente se le entregan luego de ir caminando desde aquí y estar tres meses allá”, apuntó la mujer que aún mantiene una postura fuerte y una memoria intacta.

“Él vino de Buenos Aires, en noviembre, cuando en agosto lo habían expulsado. Mi padre en ese tiempo se tiró del tren y se quedó tres meses más que el resto. Dormía en un camión, donde le picaban los sancudos, porque no tenía dónde vivir. Cuando él vino aquí le agarró paludismo, a raíz de haber ido a Buenos Aires. Se quedó esperando para que se le adjudiquen las tierras y ellos lograron que estas tierras sean expropiadas y pasen a nombre de la gente del norte” recordó.

Buenaventura Solano, con sus recuerdos a medias, también reconoció que valió la pena esa travesía, a pesar que la lucha por las tierras todavía sigue vigente. “Sí, valió la pena; algo es algo. Después de esta marcha, se avanzó bastante, pero no se arregló nada, no había agua, no había trabajo, y no había de donde sacar para pagar el arriendo. Se avanzó algo, pero no se concreta todavía. Sigue pendiente todavía esa lucha” afirmó.

Una pena que no estuvieran en este homenaje autoridades del gobierno de la provincia, legisladores y toda la comunidad, ya que el “Malón de la Paz” fue un hecho trascendente para esa época, que tuvo trascendencia en todos los medios nacionales, donde fueron protagonistas hombres y mujeres, que en cada pueblo que llegaban eran recibidos como verdaderos héroes. El único legislador presente fue el diputado Pablo Baca, que temprano saludó a los abuelos y se quedó para presenciar todo el acto.

En casa de gobierno

Del reconocimiento a nivel provincial, en el Salón de la Bandera del palacio gubernamental, participaron los Secretarios del Interior, ingeniero Héctor Pérez; de Cultura, Gonzalo Morales y de Derechos Humanos, doctora Natacha Freijo junto a los concejales palpaleños.

Las medallas fueron entregadas a los dos sobrevivientes de Abra Pampa, Gerarda Gutiérrez y Narciso López; otros dos de San Salvador de Jujuy Ciriaco Condorí (quien no pudo estar presente) y Felipe Mamaní; y cuatro de Palpalá Antolín Flores, Pedro Flores, Carmen Mamaní y Buenaventura Solano.

Cabe señalar que los Concejos Deliberantes de Palpalá y de Abra Pampa, con anterioridad habían declarado “Ciudadanos Ilustres” a sus ciudadanos que participaron de la histórica marcha.

El Malón de la Paz es una de las gestas históricas que poco se conocen en la historia del país, hecho que impulsó la sanción de la Ley Provincial 5659/10 por el cual se instituye el 15 de mayo como el Día del Malón de la Paz. Por esa normativa, se dispuso que el Ministerio de Educación deberá incluir esta fecha en el Anuario Escolar de cada año lectivo.

Al hacer uso de la palabra en el acto, el Secretario de Cultura, Gonzalo Morales, afirmó que los protagonistas de aquella épica marcha, que se encontraban presentes pasaron a constituirse “en patrimonio de nuestra historia jujeña y son merecedores de este homenaje de reivindicación, lo cual me parece fundamental”.  En ese sentido el Gobierno de la provincia, dijo luego, “ha tomado la iniciativa del reconocimiento concreto”, y añadió que “se está trabajando para obtener las pensiones que están faltando para ellos, así como también lograr que tengan un reconocimiento en el Senado de la Nación”.

Por su parte, el Secretario del Interior, ingeniero Héctor Pérez, consideró que el Malón de la Paz “es un hito en la historia jujeña, es muy importante, quizá no reconocido como se mereciera. Nosotros hijos del Éxodo Jujeño también reconocemos a los sobrevivientes de los pueblos originarios, que han hecho un sacrificio enorme para el reconocimiento de sus tierras”.

En tanto el Concejal de Palpalá, Escolástico Ramos, tras agradecer al Gobierno de la provincia por llevar a cabo este acto, en su 67° aniversario, señaló que “los pueblos originarios son los verdaderos dueños de territorios de la Quebrada y Puna”.

A continuación, el Coordinador del Consejo Departamental de Comunidades Cochinoca – Pueblo Kolla, José Sajama, indicó que “este homenaje tiene que ver con nuestra historia, no solamente jujeña sino Argentina, porque el Malón de la Paz, dio pie para que se pueda instalar en la agenda pública la discusión de la reforma agraria”.-

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