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El resumen de un nuevo capítulo en la novela del PJ

El fallido interventor Jaque ya no disimula su kirchnerismo y se muestra con los emisarios de Fellner; Haquim no le entrega las llaves del partido porque desconfía del juez Cardozo, cuyo hijo es diputado del Frente Para la Victoria. Insólita disputa de poder que expone miserias. 

Continúa la polémica por la conducción del Partido Justicialista en Jujuy. 

El polémico juez Mariano Wenceslao Cardozo, que se había declarado incompetente, ahora intervino y le pidió las llaves de la sede a Carlos Haquim, que resiste como presidente del peronismo en Jujuy.

Un resumen de los pasos de comedia en una pelea que muestra la miseria de dirigentes que quieren seguir viviendo la cómoda vida que les proporciona la política. De trabajar y producir, ni hablemos.

El Partido Justicialista continúa inmerso en una insólita disputa para definir quienes tienen el poder de conducir a esa entelequia que se denomina peronismo en Jujuy.

El derrotero comenzó cuando los autoproclamados conductores, Eduardo Fellner y Guillermo Jenefes, no pudieron sostenerse más en el edificio de calle 19 de abril, como consecuencia del cachetazo electoral que le propinó la gente en el año 2015.

Con los padres de la derrota a un costado, después de años los justicialistas pudieron realizar una accidentada elección interna, de la que resultó electo el Vicegobernador Carlos Haquim como presidente del partido.

Sin embargo, los fellneristas que quedaron en pie utilizaron la capacidad de lobby que les proporcionó las casi dos décadas en el poder y movieron piezas para forzar una intervención del distrito Jujuy.

Así recaló en la provincia Celso Jaque, el ex gobernador mendocino en cuyo mandato se instaló el modelo Tupac Amaru en la región de cuyo.

Al principio, Jaque aseguraba haber llegado a Jujuy “para hablar con todos”. Hoy, su parcialidad es indisimulable: camina por las calles céntricas con los ahijados políticos de la dupla Fellner – Jenefes, los mismos que hoy se encuentran preocupados por el vencimiento de sus mandatos y la posibilidad de quedar fuera de los cargos públicos.

Esos son los que quieren intervenir el PJ “para levantar las banderas de la justicia social”.

Así, el histórico movimiento fundado por Juan Domingo Perón, que despertó el sentimiento profundo de varias generaciones hace tan sólo algunas décadas, y hoy se ve reducido en Jujuy a ser el trofeo de guerra de un puñado de dirigentes que no se resignan a perder el negocio de vivir del estado.

 

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