El “burrito” Ortega se despide en el Monumental

Después de dos años, Ariel Arnaldo Ortega, “el burrito”, tendrá su partido homenaje en el Monumental. Recibirás de los hinchas millonarios la despedia que se merece.


Ariel Ortega y Antonio Rosas Alderete fueron los que mejor movieron la cintura y plantaron un freno. El “pulga” y el “burrito”, fueron dos de los paradigmas del futbol del Ramal, en la querida Liga Regional de los pagos en los que nacieron.

Sólo que uno, “el pulga”, vino de los lotes de Ledesma para brillar en Gimnasia de Jujuy y partir hacia Córdoba con el “rana” Valencia y para darse el gusto de ponerse la camiseta Nacional. Claro que eran otros tiempos, en que había más cracks,  y era más difícil pelearla.

Mientras tano, Ariel Ortega irrumpía de los cañaverales hacia el país y el mundo. Vale la pena recordarlo de muy chico, jugando con sus amigos de correrías, extrañamente jugando al rugby en el Club Ledesma, hasta que los potreros, especialmente la canchita cerca de la casa de su abuela, se lo llevaron cual duende, para contarle la magia y los misterios de la pelota de futbol.

Por eso emergió como un “Peter Pan” enfrentando con valor a sus compañeros de la primera de Ledesma, que parecían temibles como el Capitán Garfio. A veces se enfrentaba a “la mula” González, el “negro” audamás o Venancio Herrera, quienes se lo querían comer en cada práctica. Pero al “burrito” le gustaba juntarse a tocarla con Isidro Iturrieta o “Pedrito” Guiberguis, dos jugadores sensacionales para dialogar futbolísticamente.

Roberto Gonzalo, personaje de nuestro futbol, lo llevó  para triunfar en la Citi metropolitana. Al principio, durmió bajo las tribunas del Estadio Monumental, en esas  cálidas habitaciones que le brindó el club.
Sus gambetas y “cortadas”, fueron un vals para los contrarios que no pudieron descifrar, sus jugadas y ocurrencias traídas de los cañaverales de Ledesma.

Aunque la fama lo fue “apichonando” para dar notas periodísticas, él solo deseaba la fraternidad de sus afectos, y sobre todo, en las fiestas de fin de año, estar con los suyos, en vez de las grandes luces y de lo que pudo conocer allende el mar, en el viejo continente.

Si vos estás tan ansioso por la despedida emotiva que el pueblo riverplatense te brindará, imaginate nosotros que te vimos debutar a corta edad con la camiseta del “trapiche azucarero”, aunque alternando, para dejar pasmado a tu pueblo, a Don Ángel Tulio Zoff, a Roberto Gonzalo…

El trece nos vemos, si Dios quiere en el Monumental de Núñez; allí en donde sólo el “beto” Alonso y Enzo Francéscoli pudieron recibir el fuego sagrado de todo el estadio. Ahí ya te imagino ofreciendo tu corazón como en cada tarde, con tus ojos vidriosos mirando hacia el arco del Río de la Plata, escuchando agradecido a la platea San Martín, que no perdona a nadie pero que te extraña y aún te adora.

El 13 de Julio del 2013, será otro día histórico para vos y para todos. Ojalá que nos regales tu última gambeta, tu último grito besando el manto sagrado, mientras Víctor Hugo Morales rubrica tus hazañas  con su estentórea vos diciendo: ¡Jujuuuuy! Ariel Arnaldo Ortega, el muchacho de Ledesma…

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