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¿Qué pasará con la educación después del coronavirus?

El sistema educativo merecía una reforma y la pandemia nos obligó a hacerla de forma acelerada.

  • En un principio, ante la incertidumbre, se dieron situaciones improvisadas para poder salir a flote. A pesar de ello, de a poco el barco se fue enderezando y hemos podido ajustar algunas prácticas didáctico- pedagógicas.
  • De ahora en más, el gran desafío será ver qué funcionó y qué no.
  • Laura Lewin, autora, capacitadora y oradora, TEDx, pasó por "El Colectivo", el magazine de Canal 2.

Sin duda alguna, la parte más oscura que nos mostró la pandemia fue la gran desigualdad que existe a lo largo y ancho de nuestro país. Por un lado, nos encontramos con estudiantes con conectividad y computadoras, que vieron garantizada su continuidad pedagógica a través de las clases virtuales. Por el otro, miles de alumnos que, en condiciones completamente distintas a los anteriores, tuvieron dificultades para sostener su continuidad en la construcción de aprendizajes. Sin duda alguna, la parte más oscura que nos mostró la pandemia fue la gran desigualdad que existe a lo largo y ancho de nuestro país. Por un lado, nos encontramos con estudiantes con conectividad y computadoras, que vieron garantizada su continuidad pedagógica a través de las clases virtuales. Por el otro, miles de alumnos que, en condiciones completamente distintas a los anteriores, tuvieron dificultades para sostener su continuidad en la construcción de aprendizajes.

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La oscuridad de la desigualdad también alcanzó a los docentes. Algunos, con una formación más sólida en tecnología, salieron de manera contundente a dar respuesta a esta situación inédita; con coraje y empatía. Otros se vieron desbordados por las circunstancias, ya sea por la falta de recursos materiales o por sentirse poco formados en competencias tecnológicas.

La educación es un derecho que debe ser cuidado, protegido y valorado. No podemos tener escuelas para unos y escuelas para otros. La educación debe estar ligada al futuro mundo laboral de los estudiantes, y en ese sentido, el estado debe garantizar conectividad y recursos tecnológicos para todos los alumnos del país.

Cuando les enseñamos a nuestros alumnos a ver sus errores de manera racional y no emocional, les estamos dando una lección mucho más importante que el tema en cuestión. Les enseñamos a manejar la frustración y a aprender de los errores, que son sin duda, habilidades esenciales para la vida. Cuando logramos que nuestros alumnos cambien su mirada frente a la evaluación, capitalizando sus errores, los estamos dotando de herramientas para enfrentar la vida adulta.

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Hemos visto alumnos “despertarse” en esta nueva modalidad y poner en juego toda su creatividad para entregar trabajos, tuvieron el poder de adaptarse con lo que tenían, supieron expresar solidaridad, ayudando a sus compañeros, y desplegaron tantas otras habilidades que parecían estar siempre por detrás del currículo en las clases tradicionales.

"Tristemente, por lo general, se enfatizan las calificaciones por sobre el aprender; pareciera que el objetivo se centra en aprobar. ¿Es ese, realmente el objetivo de la escuela? Si nuestros alumnos estudian para aprobar y enseñamos para que aprueben, ¿dónde quedó el aprender? Tal vez, uno de los desafíos más interesantes sea poner el foco en aprender para que aprobar sea una consecuencia. Debemos volver a la “aventura del saber”, en donde los alumnos puedan despertar la curiosidad que suscita las ganas de saber."
#ElColectivo | La nueva educación que nos trajo la pandemia

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