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Reflexiones y miradas ante el nuevo año

La contabilidad del último día.

 

MIRANDO LAS DOS MITADES DEL VASO

 

El último día del último mes de 2018, momento clave para detenerse, antes de dar el salto definitivo hacia el otro año, y mirar el camino recorrido durante los doce meses que culminan. Oportunidad para hacer el balance anual, colocando sobre la mesa el debe y el haber, midiendo su proporción.

Pero este ejercicio es demasiado subjetivo, depende de nuestra mirada positiva o negativa, es decir, de la benevolencia de nuestro optimismo. Pretender la valoración de lo uno y lo otro es como sostener un vaso de vino colmado hasta la mitad. ¿qué nos conviene ver: la mitad llena o la mitad vacía? Por ejemplo, revisar el panorama nacional me produce mucha angustia, dolor enorme por la grieta entre argentinos, impotencia ante las grandes mentiras o las verdades ocultas que manipula la prensa mercenaria, las agresiones diarias que difunde y reproduce cierta gente a través de las redes sociales, agrandando la grieta incluso entre familiares. En suma, mis amarguras por las condicione sociales y económicas del país en el que vivo. Duele pensar en los miles de ciudadanos que se quedaron sin trabajo este año. Ese es el debe, la parte negativa que arroja mi primer informe de este año.

Por ello, por esa profunda vocación por la esperanza que suele acompañarnos, prefiero mirar la parte llena del vaso, aquellos pequeños logros personales, eso que cada uno pudo construir con mucho esfuerzo desde el llano, la victoria cotidiana de cada uno frente a las circunstancias adversas que nos ha tocado vivir este año. En este sentido debo reconocer el poder de resistencia que tiene la poesía, esa expresión que para las mentes prácticas no tiene valor. Valor monetario, se entiende. Amparados precisamente por la poesía o teniendo a la poesía como escudo, hemos podido avanzar en nuestro derrotero, dando satisfacciones profundas al espíritu, superando los momentos de angustia. A veces solos, a veces en comunidad, pero siempre sumando. De ese batallar han quedado numerosos libros publicados, abrazos que nos hemos podido regalar entre colegas y lectores en encuentros y ferias del libro, momentos sublimes en que hemos podido enarbolar nuestra mejor poesía que es la amistad.

De mi parte, debo celebrar la publicación del poemario “Encuentros bajo la luz de un poema” de Ángel González (Ediciones del Trópico), “Cuimbae toro y otros cuentos” de Santos Vergara y “Manuel Eduardo Arias, héroe olvidado por Salta” de Gustavo Álvarez, ambos publicados por Mundo Editorial. Una alegría haber podido participar de los encuentros de escritores de Libertador (Jujuy) y Tarija (Bolivia) y en las ferias de “Salta Expolibros 2018 y Feria del libro de Jujuy, presentando nuestras publicaciones y confraternizando con distintos colegas, todo sostenido con esfuerzo propio. Además de trabajar junto al grupo LEPEB, pude ilustrar libros de amigos, hacer historietas y construir una escultura que pronto será emplazada en un lugar público.

También debo celebrar este año algunos logros familiares, como el pase de grado con brillantes notas de mis tres nietos: Eloy, Kimey y Thiago, además de destacarse cada uno en una actividad paralela. Así, Eloy terminó su año inglés con un promedio de diez (oral y escrito), mi nieta Kimey debutó exitosamente en la presentación de su academia de danza, y Thiago logró un nueve (9) en su examen de Karate. Como si fuera poco, Carlos, mi hijo mayor, acaba de recibirse de Procurador en la universidad privada Siglo XXI. Mi orgulloso aplauso para todos ellos.

Son estas pequeñas victorias personales o privadas las que me hacen pensar en un año positivo, pese a la crisis que envuelve al país.

 

Santos Vergara

Profesor en Letras salteño.

 

 

* *

FELIPA CASTRO

 

“… ¡En fin, amigos, brindo porque en esta vida
hay siempre un motivo para celebrar!”

 

Felipa Castro, poeta, conductora del programa radial “Sin Fronteras” en Radio Malvinas Córdoba,  nos envía este poema esperanzado de bienvenida del nuevo tiempo.

 

 

BIENVENIDO AÑO NUEVO

 

Brindo por el año que se va
con su mochila llena de altibajos
y de tantos sinsabores.
Brindo, también, por el año que se asoma
con sus alforjas llenas de esperanzas,
de audaces acontecimientos, 
en los que cada uno se atreva 
a vivir con todo, sin temores, 
con valores, dejando atrás, 
muy atrás el dolor y la angustia,
abrazando a los que te quieren tanto.
Brindo por los que van junto al camino, 
siguiendo sueños, uniendo palabras.
Brindo por todos los que logran 
dibujarte una sonrisa, por los que luchan
por una vida mejor,
por lo que te quieren bien. 
por los que esparcen positividad 
por los que contagian los “quiero y puedo”.
Brindo por todo, lo bueno y lo malo, 
porque, de eso, se aprende.
 

¡En fin, amigos, brindo porque en esta vida
hay siempre un motivo para celebrar!

 

                                               31/12/ 2018

* *

 

SILVIA CARRAZANA

 

La poeta jujeña nos dice:

 

La dosis poética que cierra este ciclo de vida y abre uno nuevo.

¡Feliz 2019 queridos amigos! ¡Un abrazo enorme!

“…Un nuevo día
                       canta a la vida
…”

 

LLUVIA DE VIDA

 

He vaciado
mi cántaro
para regar
mi jardín...
llovieron
mis penas...

Un nuevo día
canta a la vida

Abajo 
la muerte.
Arriba
vibran los pájaros...
las hojas
trémulas
de gotas 
de lluvia
Las flores
miran la luz
Mi cuerpo
respira...
Se renueva
la esperanza
Gracias!

 

* *

 

CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE

El poeta brasileño expresa un poema existencial, Pasaje del año, que habla sobre el tiempo, un tiempo que se renueva, se repite, y nos alienta a vivirlo, porque “El último día del año / no es el último día del tiempo”.

 

PASAJE DEL AÑO

 

El último día del año
no es el último día del tiempo.
Otros días vendrán
y nuevos muslos y vientres te comunicarán el calor de la vida.
Besarás bocas, rasgarás papeles,
harás viajes y tantas celebraciones
de aniversario, graduación, promoción, gloria, dulce muerte con sinfonía y coral,
que el tiempo quedará repleto y no oirás el clamor,
los irreparables aullidos
del lobo, en la soledad.

El último día del tiempo
no es el último día de todo.
Queda siempre una franja de vida
donde se sientan dos hombres.
Un hombre y su contrario,
una mujer y su pie,
un cuerpo y su memoria,
un ojo y su brillo,
una voz y su eco,
y quien sabe si hasta Dios...

Recibe con simplicidad este presente del acaso.
Mereciste vivir un año más.
Desearías vivir siempre y agotar la borra de los siglos.
Tu padre murió, tu abuelo también.
En ti mismo mucha cosa ya expiró, otras acechan la muerte,
pero estás vivo. Una vez más estás vivo.
Y con la copa en la mano
esperas amanecer.

El recurso de embriagarse.
El recurso de la danza y del grito,
el recurso de la pelota de colores,
el recurso de Kant y de la poesía,
todos ellos... y ninguno resuelve nada.

Surge la mañana de un nuevo año.

Las cosas están limpias, ordenadas.
El cuerpo gastado se renueva en espuma.
Todos los sentidos alerta funcionan.
La boca está comiendo vida.
La boca está atascada de vida.
La vida escurre de la boca,
mancha las manos, la vereda.
La vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia.

 

Carlos Drummond de Andrade (Itabira, 1902-Río de Janeiro, 1987.

Versión de Rodolfo Alonso

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