Travesía Cultural |

Belgraniana VI



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Obra de Oscar Alfredo Vidaurre.



"…Con Belgrano parto al sur,

porque al sur queda mi Patria.”



ROMANCE DEL VEINTITRÉS

El escritor jujeño Alberto Alabí responde a nuestra convocatoria con unmagnífico romance octosilábico pleno de bellas imágenes y variados recursos expresivos tanto líricos como épicos. Además, el diálogo entre una madre e hija resalta el tema del éxodo jujeño, de los sentimientos de cada personaje, del pueblo, de la figura de Belgranoy de su terrible bando, pero fundamentalmente, del sentimiento de sacrificio y de amor por la patria chica y grande.

La lectura nos pincela hechos y clima históricos vividos en aquel momento, que emocionan.

Gracias, Alberto Alabí.

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ROMANCE DEL VEINTITRÉS

Alberto Alabí



En el pecho azul del cielo

tajó agosto la mañana,

por el aire lastimado

empieza a manar el alba.

Aunque es de día, el lucero

no brilla como brillara,

es que la sangre del cielo

enluta la luz de grana;

aunque es agosto el Río Chico

no baja con agua clara.

Veintitrés pájaros negros

han soltado las campanas

que oscurecen con su canto

el llanto de la comarca.

El bando del Capitán

no repara en las plegarias

que aunque pidieron silencio

mandó al cabildo doblarlas.

“...y cuando la última toque

partiréis al sur en marcha

y habréis de dejar aquí

tierra muerta, seca o rasa.

Queden viejos, moribundos

queden aquí frutas malas;

en cada charca o acequia

las bestias sacrificadas

den a los cauces su sangre

y se corrompan las aguas.

Una fiera nos acecha

-hoy no es tiempo de plegarias-

¿por muerte viene?, ¡halle muerte!

ese cruel león de España.

Una sola cosa os digo:

quien resista esta ordenanza

verá morir a sus hijos

cuando los juzguen las armas.

Por tanto, sabéis qué hacer.

Es todo y ¡Viva la Patria!”

— ¡Presto levante la niña!,

¡muy presto se levantara!;

no es mañana de dormir

sino de dejar la casa.

—¡Por Cristo!, ¿qué pasa, madre?;

¡decid, por Cristo, qué pasa!

Madre, ¿qué son esos ruidos?,

¿y a qué tanto me apurara?;

¿por qué amanecer de noche?;

¿por qué cierra usted la casa?;

¿por qué motivo la gente

está reunida en la plaza?

¿Y aquel soldado, quién es?

(qué aflicción trae en la cara,

parece viejo y es mozo),

¿a quién tanto increpa y manda?

—Menos pregunte la niña,

y deprisa alce sus arras,

que ha tiempo que veintitrés

campanadas ya sonaran

y el impío bando ha dicho

que esa es la señal de marcha.

—¿Pero a dónde es que partimos?

¿y por qué de madrugada?

—Niña, nos mandan dejar

pueblo, tierra, casa, patria

y que quede un solar yermo

sin frutos, gentes ni casas.

Aquel soldado que dices

y has visto que increpa y manda,

no es soldado es Capitán,

Manuel Belgrano se llama

y ordena que abandonemos

nuestra ciudad bienamada

porque no encuentre reparo

el ejército de España.

—Pero es que ir no puedo, madre,

entienda usted mis demandas:

¿quién regará mi jardín?,

¿quién mis pájaros cuidara?

¿y quién podará los brotes

de las frutas más tempranas?

No están mis labores hechas,

no he terminado la manta

que he prometido a la Virgen

de Río Blanco y Paypaya

llevarle el próximo octubre

en retribución de gracia.

Madre, diga ¿a dónde vamos?

¿y por qué tanto llora mi aya?

—Niña, no importan los frutos

ya ni las mantas bordadas;

no cuenta dejar labores

o las promesas impagas;

cabe ahora, sólo cabe

muy presto dejar la casa

que al Capitán no lo mueve

llanto de madre o de nana:

que si la una llora sangre

la otra lo mismo llorara

(aquella porque es criolla;

la otra, porque es de España).

Así es que, ¡valor y vamos!

rumbo al norte, ya una estancia

por vuestro padre ha dispuesto

nuestra Real Madre Patria.

Por eso, apriesa salgamos,

ya el Rey triunfará en las armas,

y volveremos a poco

de que él sofoque esta alzada.

—No sigas, Madre y señora,

bien sé lo que hasta aquí mandas.

Y ya renuncio a mis dones

y a mi fortuna y ganancia;

si más renuncia precisas,

también renuncio a tu gracia.

Pero es que al norte no parto

pues si todo resignara

no fuera para ir con vos,

madre, aunque mucho te amara

y junto a vos a mi padre

y a vuestra patria lejana.

Con Belgrano parto al sur,

porque al sur queda mi Patria.




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