Travesía Cultural |

Belgraniana ll

Leyenda



En la voz de una lectora, Gladys Magda Bruyns



Respondiendo a nuestra convocatoria, honrar la memoria del Gral. Belgrano, intelectual, abogado, político y gran militar argentino, nos place publicar una leyenda de una lectora docente, jubilada de las escuelas Rurales de la Puna Jujeña, Gladys Magda Bruyns.

Su hija que nos lo envió, nos dice:

Mi mami, ferviente admiradora del Gral., está feliz de participar de esta convocatoria a sus 87 años.

Saludos y muchas gracias.”

Y nosotros decimos: Gracias, querida Gladys, por tu lectura de Travesía Cultural, por tu fervor por Belgrano y por tu creatividad.

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"Soldado desconocido de la Patria, le dio todo y nada le pidió.

Y no están en el bronce”



CIRILO, EL QUENERO

Esta es la leyenda de un niño mestizo de apenas 14 años, héroe de la guerra de la Independencia allá por el año 1812.

Vivía de la beneficencia de los habitantes de la desolada Quebrada de Humahuaca. Su nombre era Cirilo.

Alguien le regaló una quena, que llevaba alrededor del cuello sujetada con hilos de lana de oveja, de la cuál brotaban lindas melodías.

Los lugareños le confiaban sus rebaños, que llevaba a pastar, allá en lo alto de los cerros. Portaba en su alforja: habas, queso y un pedazo de charqui. Luego tocaba la quena y su música se esparcía por los aires, es decir por toda la quebrada.

En las fiestas en general, los deleitaba con sus ritmos.

Cirilo conocía como la palma de su mano los senderos de la quebrada.

Cierto día le llamó la atención las reuniones, cabildeos en la calle y en la iglesia.

Escuchó decir que un ejército invasor, se desplazaba del Alto Perú, para invadir las tierras norteñas, cuidadas por los criollos.

En esos días llegó por el pueblo un militar del ejército: era el General Belgrano. Reunió a toda la población y les explicó la situación en la que se encontraban las tropas patriotas; se necesitaban hombres fuertes para detener al invasor y mucha astucia.

La estrategia era sorprender al enemigo; una guerra de guerrilla, darle batalla y no permitir agruparse nuevamente.

Juntar tacuaras, conseguir lanzas, atarlas fuertemente con los tientos de ovejas y afilados cuchillos.

Cirilo se entrevistó con el General Belgrano y le dijo que quería ayudar a la causa patriótica.

-¿Y en qué consistiría tu ayuda?- preguntó el General.

- Como no sé manejar armas podría distraer al enemigo, tocando melodías con mi quena-respondió Cirilo.

Se miraron unos a otros, sorprendidos.

– Conozco todos los atajos y escondrijos de la quebrada- asintió Cirilo con toda seguridad.

- Cuando aparezcan por la playa, con mi quena entonaré melodías, ellos se distraerán, para descubrir de donde llega la música, y nosotros aprovecharemos y caeremos de sorpresa sobre ellos desde todos los flancos. A su vez alertaremos a los milicianos cuando ellos avancen.

El General le dio la venia, para que procediera.

Entre sus roídas ropas, Cirilo, colocó la quena y la apretó contra su pecho fuertemente.

Comenzó a escalar los cerros y allá en lo alto de la cima miraba a uno y otro lado.

Hasta que divisó una polvareda y el reflejo de máuser y bayonetas. El invasor se acercaba, cabalgaban en sus briosos corceles con sus armas alertas.

Una misteriosa melodía se desplazaba por la quebrada, no se sabía de dónde venía. Miraban de un lado a otro y no observaba nada.

De pronto la sorpresa; nuestros aguerridos soldados arremetieron con todo ante un ejército sorprendido.

Relinchos de caballos, tacuaras, lanzas, bayonetas, todo se mezclaba en este paisaje donde reinaba el desorden. Desde el lugar de los invasores sonó el clarín anunciando la retirada.

Cuerpos dispersos en la playa, pertenecientes a uno y otro bando.

Cirilo con los brazos en alto, esgrimiendo en su mano la quena, saludaba a las tropas triunfantes del General Belgrano.

Su figura se fue alejando lentamente en la inmensidad de la quebrada.

Su misión ya estaba cumplida. Nadie volvió a saber nada de él. Algunos parroquianos cuentan la hazaña de Cirilo, el quenero, que sin saber usar un arma y vestir uniforme, está en el corazón de toda sus paisanos quebradeños, quien se transformó desde ese día en nuestro pequeño héroe.

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