Jujuy Al Momento

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Comentario

Pálidos claveles amarillos

 

Prohibido morir aquí

 

 

De puro cholula me puse en contacto con una novela maravillosa. Me atrajo el nombre de la autora, tocaya de la diva de los ojos color violeta que veneré en mi adolescencia. Sí, me refiero a la escritora británica Elizabeth Taylor* (1912- 1975) y a su novela Prohibido morir aquí (Título original: Mrs. Palfrey at the Claremont -1971).

Dicen que la señora Taylor, de bajo perfil, no gustaba de las entrevistas y afirmaba que los argumentos de sus obras le surgían mientras planchaba. La trama de la novela es sencilla: la llegada como huésped permanente del Hotel Claremont, en Londres, la breve estadía y partida hacia el destino final de la señora Laura Palfrey, “una mujer corpulenta, con rostro noble, cejas oscuras y mandíbula de contorno firme.” En su nuevo hogar traba amistad con los otros gerontes; en un paseo por los alrededores conoce a un joven al que adoptará como nieto sustituto y hasta va a recibir una propuesta matrimonial por parte de un colega residente. En fin, con ritmo sosegado, puntillosa y tiernamente irónica, la autora traza la parábola de un final de existencia. Frente a la inexorable vejez, se plantea el aprecio por la vida y la ansiada dignidad en la senectud. Instalarse en la novela de Taylor es como ingresar en un paisaje otoñal, dejarse invadir por la nostalgia y aceptar que la soledad es condición inherente al ser humano.

La de la señora Palfrey “fue una muerte tranquila, a fin de cuentas” apunta, con resignación una de las huéspedes. Como la de aquellos “doce pálidos claveles amarillos, mustios, moribundos, dentro de un florero lleno de rajaduras” que los viejos amigos del Claremont le hicieran llegar a su lecho de enferma.

 

*Taylor, Elizabeth. Prohibido morir aquí. 2019. CABA. La Bestia Equilátera.

 

 

Yolanda Beguier, lectora

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