Jujuy Al Momento

Jujuy al Momento

letras

Los poetas cantan al Amor

Tres grandes de la literatura argentina, Groppa, Juarroz y Cortázar, con diferentes estilos y magnífcas enunciaciones hablan del Amor.    

 

Afrodita de Frejus, copia romana del Museo del Louvre, París.

 

 

NÉSTOR GROPPA

 

Néstor Groppa, cronista sensible de Jujuy, expresa su manifiesto de Amor, el amor que lidera el hombre en el mundo, y lo dedica a San Valentín con acierto.

 

DÍA DE LOS ENAMORADOS

( San Valentín )

 

Enamorados del amor,

o del cielo, o de la vida - simplemente -.

Enamorado de cuánto hemos conocido

en la luz y a la sombra del mundo.

Nada antes de llegar

nada después de irnos,

sólo el amor

puede permitir boyar  lo escrito.

Firmaremos la Nota del Amor

antes del amor  reimpreso

en el corazón,

 

por su cuenta,

tal como se imprimió la vida.

 

08/02/2007 - 17:48:40.

 

            * *

 

ROBERTO JUARROZ

 

Roberto Juarroz, escritor argentino, desea prolongar los momentos de Amor, esos momentos en que la caricia y la presencia de la amada convierten los instantes en eternidad.

 

VOY A ALARGAR CAMINOS

 

Voy a alargar caminos de caricia,

con algo de dulzura entre los dientes
y un garabato tibio en los cabellos,
para que el poco sueño que aún nos queda
no se nos caiga.

Voy a alumbrar tu rostro mientras duermes
y mirarlo al revés, donde no duerme.

Voy a juntar raíces por el aire,
catálogos de nieves que no caen
y sitios para párpados.

Voy a tomar al hombre por el centro
y tirarlo a rodar, a ver si llega.

Voy a tomarme a mí, ya me he tomado,
para enlazar de nuevo los cristales
con un redondo material sin tiempo.

Voy a cortar las puntas de la vida
como unas uñas demasiado largas

 

De Poesía vertical.

* *

JULIO CORTÁZAR

 

Julio Cortázar, escritor, profesor y guionista argentino, en este capítulo de su novela Rayuela expresa  maravillosamente el deseo que le inspira a amada.

 

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

   Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”

 

 

De “Cíclope”, capítulo 7 de Rayuela.

 

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