Jujuy Al Momento

Jujuy al Momento

Recordación

Medardo Pantoja, destacado pintor jujeño

 

 

“el hombre americano necesita de vínculos solidarios para proyectar /se en la búsqueda de una metafísica identitaria.”

 

Un 5 de febrero de 1976 Medardo Pantoja murió en San Salvador de Jujuy. Sus restos descansan en Tilcara, donde nació.

Desde el pensamiento del plástico jujeño que enunciamos en la volanta, vislumbramos su filosofía que se concretó en la formación de la revista cultural Tarja de tanta importacia cultural como expositora del fundamento artístico del NOA.

Efectivamente, con Groppa, Calvetti, Fidalgo y Busignani, Pantoja participó de la estética de la revista que se constituyó en verdadero movimiento cultural del noroeste argentino y que hasta la fecha no fue superado.

Medardo Pantoja supo plasmar con sus pinceles la magia de la Quebrada de Humahuaca y rescatar, junto a los otros directivos de Tarja la memoria de la tierra, la identidad del arte.

Hizo de la amistad un culto, del arte una cosmovisión intensa y por eso es lo recordamos con respeto y afecto. Con la sencillez y talento artístico que lo caracterizó pudo vivenciar e impulsar el concepto de que el hombre americano necesita de vínculos solidarios para proyectar /se en la búsqueda de una metafísica identitaria.

Había estudiado en Rosario de Santa Fe, en la Academia de Gaspary con Antonio Berni, y luego en Buenos Aires, con Lino Enea Spilimbergo. Su obra fue premiada con los galardones del XXXIV Salón de Bellas Artes.  Invitado por Spilimbergo trabajó varios años en la Facultad de Arte de San Miguel de Tucumán.

En nuestra provincia fue maestro de dibujo en escuelas primarias y director de la Escuela de Artes Plásticas, entre otras actividades culturales.

Ivana Sicolo, integrante del Área de Investigación y Archivo del Museo Sívori afirma: “Pantoja asumió vitalmente la herencia indígena que circulaba por sus venas y que realizó una labor fecunda por el arte, recibiendo numerosas distinciones tanto en Argentina como en el extranjero. Su historia es la narración de una consagración artística serena pero apasionada que comienza en su niñez, cuando al salir de la escuela pasaba tiempo dibujando en las piedras. Con una maduración conceptual de una propuesta estética de vertiente americanista influenciada por los muralistas mexicanos, y una profunda preocupación por el hombre y su medio ambiente buscó conquistar la técnica y el lenguaje plástico destinados a revelar el sentimiento de amor hacia su sangre, su gente y su tierra”. ..

“… Los rostros resignados de las mujeres y hombres sin identidad, sin rasgos definidos trasuntan la obra y golpean al espectador. Madres, con sus hijos en los brazos, que miran conturbadas hacia el futuro sometidas a los temores de la incertidumbre de no saber qué les deparará a sus pequeños. En esta sutileza iconográfica se expresa la desesperanza heroica que define la temática social en la cual, Pantoja, puso su enfoque. Los niños tienen manos y brazos tonificados, tal vez, prefiguran el esfuerzo adulto al que deberán someterse para poder sobrevivir. El tiempo en su obra no corre, ni siquiera existe. Los personajes se hallan detenidos en sus quehaceres resignados a una espera de infinita duración. Medardo Pantoja supo sobreponerse a la adversidad y grabar su nombre en la historia del arte latinoamericano. Lo hizo pintando una realidad que no le fue ajena, ya que plasmó con su pincel lo que el hombre le hace al propio hombre”.

Así es, su obra está dedicada a los personajes indígenas, escenas y paisajes del norte argentino. Sus últimos años los pasó en compañía de su esposa Luisa. No tuvo hijos propios, pero compartió la crianza de los hijos de su esposa. 

En esta fecha de recordación y al mirar de nuevo su obra nos lo imaginamos debajo de los sauces y molles de Tilcara con sonrisa amplia proyectando ilusiones, la mirada alta persiguiendo el vuelo de las aves, el aleteo de los álamos.

Nuestro homenaje admirado y nostalgioso por el testimonio fraternal y estético que supo manifestar y dejárnoslo como estrella tutelar.

 

Susana Quiroga

Cargando ...

Compartí tu opinión