Jujuy Al Momento

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Denuncias

Sigue el conflicto laboral en el Banco de Desarrollo

Tras la protesta de los empleados que fueron “traspasados” al ente residual, apareció el dinero para los sueldos, aunque con montos menores a los que marca el convenio bancario; denuncian al presidente del directorio, Marcelo Fernández, por discriminación, persecución y maltrato.

  • El ex Banco de Acción Social, inmerso en un conflicto laboral. 
  • Con la transformación del organismo, parte del staff fue reubicado en un ente residual, en una suerte de “premio y castigo” para quienes no comulgan con la gestión de Marcelo Fernández. 
  • Denuncian discriminación: desde la demora en el pago de los sueldos hasta el gesto de organizar un festejo de fin de año al que no fueron invitados. 

96 empleados pertenecientes al denominado “Banco Residual” - una escisión del ex Banco de Acción Social convertido en “Banco de Desarrollo” durante la actual gestión de gobierno – protagonizaron una ruidosa protesta el último jueves 10 de enero, en las oficinas ubicadas en la esquina de San Martín y Senador Pérez, pleno centro de San Salvador de Jujuy. 

Los motivos son numerosos, aunque hubo dos que los urgían: la falta de pago de los haberes correspondientes al mes de diciembre, y el no reconocimiento de la recomposición salarial del 46% que obtuvo el gremio bancario a lo largo de 2018. 

El primer reclamo fue solucionado: tras la protesta, el dinero de los sueldos apareció. 

El segundo, el incremento salarial, aún no, según lo que señalan los empleados: el salario de diciembre de 2018 fue el mismo que el del igual mes en 2017, sin aumento pese a la profunda devaluación que hubo en el país. 

El argumento ofrecido por el directorio, que encabeza el contador Marcelo Fernández, ex cuñado del gobernador Gerardo Morales, sería que, al formar parte del ente residual, los 96 empleados ya no están contenidos en el convenio laboral que incluye a los bancarios. Incluso les comunicaron que desde la transformación del organismo pasaron a depender del ministerio de desarrollo económico, conducido por Juan Carlos Abud Robles. Allí, por el momento, hay silencio. 

Ellos, sin embargo, resisten ese mandato: sostienen que no hay motivos para que su situación laboral cambie, después de décadas de trabajo en el Banco de Acción Social. 

Al margen de la discusión salarial, la relación con Fernández es pésima, al menos con un grupo de trabajadores de este sector. 

Aseguran que haberle señalado excesos en los gastos de viáticos, viajes, pagos de comisiones a consultoras de Buenos Aires para proyectos que quedaron truncos, les costó sus puestos habituales. 

Hoy, muchos de ellos tienen prohibido el ingreso a la casa central del BDJ. Después de décadas de servicio, una persona de seguridad los frena en la puerta. 

“Fernández se gastó millones en viajes y viáticos”, sostienen por lo bajo, aún con temor a que las represalias aumenten. 

Tras la protesta, Jujuy al momento intentó llegar hasta la oficina de Fernández. Ante el obstáculo en el ingreso se le requirió a un empleado en la puerta que le consultara al funcionario, o a algún integrante del directorio, si deseaba expresar la posición de la entidad sobre el reclamo. La respuesta fue negativa. 

Por la tarde, con la aparición del dinero, los trabajadores expresaban que la protesta continuará pese a que “Fernández está que arde”, por la actitud.

No es la primera vez que situaciones controvertidas convierten en noticia al Banco de Desarrollo: en octubre de 2018, una denuncia por un “acomodo” con un sueldo exorbitante hizo estallar al presidente del directorio, quien luego del escándalo dio una confusa explicación sobre los procesos de selección en el organismo. 

 

 

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