Jujuy Al Momento

Jujuy al Momento

letras

Navidad en textos

 

“La Virgen con el Niño” por Murillo.

 

Reproducimos dos villancicos que Juan Alfonso Carrizo recogió en Jujuy. Este investigador nacido en Catamarca, durante toda su vida recorrió pueblos la mayoría de las veces en caballos, mulas y carretas  interactuando con los habitantes de cada lugar. En ese recorrido recogió y clasificó no sólo las formas poéticas y la música autóctona, sino también el habla, juegos y danzas, muchas de las cuales, de no haber sido por su esfuerzo, se hubiesen olvidado y perdido indefectiblemente. Gracias, Juan A. Carrizo.

 

 

A LAS DOCE DE LA NOCHE

 

A las doce de la noche,
un niñito nacerá,
alegraos, pastorcillos,
que el que nace Dios será.

¡Jesús, qué alegría, qué noche tan buena!
¡Qué noche tan buena, todo es resplandor!
Mil gracias, Dios mío, mil gracias, Señor.

El Niño Dios ha nacido,
acudamos al Portal,
a ofrecerle nuestros dones,
también nuestra voluntad.

            **

 

La Virgen María, mi madre,

Camina para Belén;

En medio del camino

Pide el Niño de beber;

La Virgen le dijo al Niño

No tome esas aguas, bien!

Esas aguas corren turbias

Y no son para beber.

Camino para San Pedro

Encontré un naranjero

El dueño de las naranjas

Era un ciego y nada ve.

La Virgen le dijo al ciego:

Dale una naranja al Niño

Para que apague su sed.

Corte, corte nomás señora

Hasta que sea menester

Mientras la Virgen cortaba

Más volvía a florecer.

¿Quién será esta gran señora?

¿Quién será esta gran merced?

Sin duda será María

Que pasó para Belén

 

Del Cancionero Popular de Jujuy de Juan Alfonso Carrizo. Tucumán- MCMXXXV.

 

 

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Platero y Juan R. Jiménez.

 

 

Yolanda Beguier, nos recuerda este texto de Juan Ramón Jiménez. ¡Quién no quiso al dulce Platero!

 

NAVIDAD

¡La candela en el campo!... Es tarde de Nochebuena, y un sol opaco y débil clarea apenas en el cielo crudo, sin nubes, todo gris en vez de todo azul. De pronto, es un estridente crujido de ramas verdes que empiezan a arder; luego el humo apretado, blanco como armiño, y la llama, al fin, que limpia el humo y puebla el aire de lenguas momentáneas. (...)
El paisaje, a través del aire caliente, tiembla y se purifica como si fuese de cristal errante. Y los niños del casero que no tienen Nacimiento, se vienen alrededor de la candela, pobres y tristes, a calentarse las manos arrecidas y echan en las brasas bellotas y castañas, que saltan, en un tiro. 
Y se alegran luego, y saltan sobre el fuego, que ya la noche va enrojeciendo y cantan:

...Camina, María,
camina, José...

Yo les traigo a Platero, para que juegue con ellos.

 

Juan Ramón Jiménez

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