Jujuy Al Momento

Jujuy al Momento

Nosotras

Que no, que no y ¡Que no!

Sin pena y sin miedo, aprendan a ejercer su poder y si es necesario digan NO.

Cua?ntas veces te han dicho: “Es que tienes que aprender a decir que no”, a lo que normalmente –todos los que padecemos de este si?ndrome– contestamos, “Ya se?ee, pero es que…” y procedemos a dar una lista de buenas razones por las cuales esta? difi?cil, esta? difi?cil, jajaja, desde “¿Co?mo crees? “Es que me da remordimiento” o “Digo, no me quita nada” o la de “Es que si no me ofrezco yo, no se ofrece nadie, ¿eh?” y asi? sucesivamente. Los que no sabemos decir que “no” de corazo?n –porque es un tema de corazo?n o nobleza– tenemos mil y un razones por las cuales nos es casi imposible negarnos.

Esta enfermedad compulsiva de decir que “si?” a todos y a todo no respeta edad, sexo ni cansancio, es pareja. Porque eso si? les digo, al primer intento que hagas de decirle que no a alguien a quien siempre le dices que si?… Dios te agarre confesado, porque va a arder Troya.

Hay una frase que dice: “Estre?s es cuando tu boca dice ‘SI?’ y tu cuerpo dice ‘por favor, NO’”. Exacto. Nos llenamos de actividades y nos metemos en situaciones que nos agotan el cuerpo, y sobre todo, el alma. ¿Lo peor? ¡Hasta terminas quedando mal! 

Cuando no aprendemos a decir que no, cuando no sabemos poner li?mites, el que acaba quedando fatal, a pesar de los cientos de an?os que llevamos siendo esclavos de todos, es uno. Si?, sen?ores, hemos creado un ha?bito en los dema?s; uno que no esta?n dispuestos a soltar sin darnos batalla. 

Cuando no pones li?mites sanos, hay de tres: o quedas fatal por mezquino o esta?s tirado en una cama, agotado por haberte llenado de cosas que no quieres hacer, o andas irritado y contrariado por tu falta de pantalones para decir que NO.

Por eso hay que dedicarle importancia al tema, para entender de do?nde viene nuestra compulsio?n a querer quedar bien con todos, aun a costa de nuestra salud.

Fuente: marthadebayle.

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