Jujuy Al Momento

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LETRAS

Andrés Mendieta, "Apuntes de un periodista"

 

 

Nos ha llegado el libro del periodista salteño Andrés Mendieta: “Apuntes de un periodista”, editado por el Fondo Editorial de la Provincia de Salta que brinda desde el Estado un servicio que apoya a los autores.

Debemos decir que Andrés Mendieta, reconocido periodista, se desempeñó en los principales medios locales de Salta y nacionales hasta 1983 cuando se inició en la investigación histórica y dictado de conferencias.

Su trayectoria profesional ha obtenido diversos premios entre los que mencionaremos: “Primer Premio, Medalla de Oro y Pergamino", en el Concurso Latinoamericano sobre "Vida y Obra del General Martín Miguel de Güemes" en 1985. Por su trayectoria periodística fue distinguido por el Concejo Deliberante de Salta como “Ciudadano destacado de la Ciudad” en el 2009, entre otros.

Según el autor, el principal propósito de esta obra es el de dejar un legado para las futuras generaciones de salteños para que  puedan conocer, comprender y apreciar la tradición histórica de Salta, la vida de la ciudad. Porque, efectivamente, se percibe en la lectura de sus crónicas un verdadero compromiso en la investigación histórica realizada.

Hablar de Andrés Mendieta en Salta es hablar de periodismo, es hablar de un nombre profundamente arraigado a esta profesión que engloba no solamente al autor, sino también a la familia Mendieta, conformada por periodistas. Su padre, don Andrés Mendieta y su tío don Luis Mendieta, trazaron líneas directrices y destacadas en un medio donde la pasión política de cada día era importante. La impronta periodística en esta familia, se continúa con  Santiago y Andrés Mendieta Ulivarri, este último colega nuestro en el multimedio de Canal 2, de San Salvador de Jujuy, donde demuestra  su vena amable periodística y su cultura, sobre todo en uno de los programas que dirige: “Extraños en la noche”.

La Salta de antes, su evolución, cultural, social y política, sucesos y anécdotas, desfilan por cada una de las interesantes crónicas y notas del libro. Todo esto con un  estilo de comprensión rápida y sencilla, ameno y periodístico, al mismo tiempo. El autor discurre en forma sintética y anecdótica para la complacencia del lector. Elige según la temática y los recuerdos crónicas ágiles, notas o reportajes con manejo idóneo del género.

Así, desfilan desde los aborígenes, las mujeres de la conquista, personajes de la historia, poetas, sucesos religiosos, anécdotas de personajes característicos de Salta, fruto de una investigación concienzuda y ferviente, además de los propios recuerdos y testimonios de su vida.

De esta manera, el lector descubre en las páginas una ciudad rica en cultura, aconteceres y curiosidades, que hacen a su identidad.

En las palabras preliminares y prólogos del libro, escritos por sus hijos y hermanos, constatamos esa raza periodística de la que hablábamos y que señala a los Mendieta. 

Hoy, Jujuy tiene a uno de ellos en su seno, a Andres Mendieta Ulivarri, con quien los lectores y el público gozan.

 

Susana Quiroga

 

 

A continuación, fragmentos de crónicas:

“ No siempre el gobierno tuvo muy buenas relaciones con la Iglesia. Hubo casos que por razones ideológicas o por la testarudez de los hombres se registraron  enfrentamientos entre ambos mandatos.

Con respecto a uno de ellos, me vuelve a la memoria un episodio registrado en esta “muy noble ciudad” allá, a mediados del siglo XX, y por vergüenza se corrió un velo pretendiendo esconder este tole-tole para no empañar las páginas de nuestra historia.

Pero, “en pueblo chico infierno grande.”

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De ¡NI TIN-TIN, NI TAN –TAN!

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 “En la vida de Salta figuran personajes que hoy pertenecen al olvido.

Por ejemplo, don Serapio Ovejero, quien siendo niño de tan solo doce años perseguido por sus instintos de que había que luchar por la patria, dejó a un lado los juegos propios de su edad, para alistarse en el ejército Auxiliar del Norte, actualndo bajo las órdenes del General Manuel Belgrano peleó en la Batalla de Salta, aquel 20 de febrero de 1813.

Este pequeño guerrero no se aterrorizó con el tronar de los cañones ni con observar el campo de batalla sembrado de cadáveres y, como así, al contemplar yacentes patriotas y realistas heridos durante el combate…”

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De SERAPIO OVEJERO, UNA FIGURA OLVIDADA.

 

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“Un día estaré muerto. Será un día cualquiera, uno de tantos. Y mi nombre en tu vida, poco a poco, será un eco lejano. Se acabará mi vida en una siesta de oro, lo presiento. Y seré como un fósforo apagado o ni siquiera eso. Retornaré a la tierra. Quedará en tus miradas mi recuerdo. Y a pesar del olvido que cubrirá mi nombre, sin quererlo, en una tarde azul, has de rezar mis versos. Un día esteré muerto, como tantos. Y mi nombre en tu vida, poco a poco será un eco lejano...”

(Manuel J. Castilla,  “Un día estaré muerto”)

 

Apenas se conoció la noticia de que en Salta, en el amanecer del 19 de julio de 1980, se había apagado la vida de Manuel J. Castilla, se entristecieron las letras en el mundo de la literatura argentina y del extranjero. No era para menos. Castilla era un escritor con  luz propia y un hombre de bien que nos dejaba como maravillosa síntesis de su numen creador, al par que nos transfería el ejemplo de su conducta, como esencia de una vida pródiga en actos generosos.

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De EL “BARBA” CASTILLA, LA SAL DE LA POESÍA SALTEÑA.

 

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