Jujuy Al Momento

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Reflexión

“Tiempo de carnaval, tiempo de encuentro”

El músico Adrián Temer realizó una descripción poética de la festividad que tiene lugar por estos días y cómo se vive en nuestra provincia.

Temer es un folklorista jujeño que en varias ocasiones utiliza sus herramientas de compositor para realizar reflexiones, o simplemente su manera de vivir un momento, ocasión, o actividad.

En esta oportunidad plasmó en un escrito, a través de sus redes sociales, cómo vive el –y varios jujeños más- la festividad del Carnaval, protagonista de esta época en la provincia. 

EL CARNAVAL

Por estas latitudes el tiempo del carnaval es un tiempo que transcurre más allá del tiempo que conocemos y es un tiempo para el encuentro con uno mismo y casi como una paradoja es uno de los  encuentros más íntimos y personales que podemos vivir, aunque no se puede vivir en soledad, sino que debe vivirse en comunidad.

La energía de este tiempo a simple vista y hacia afuera es alegre, agitada, festiva y para algunos hasta superficial y chabacana, pero el alcohol, la serpentina, el papel picado, nos penetran casi como un torbellino marrón, internándose en las profundidades más profundas del socavón de nuestra alma, haciendo  aflorar hacia la superficie, todas las angustias, las alegrías, las nostalgias, los pesares del trajín cotidiano del año que ha transcurrido y algunas de otros tiempos y otros carnavales que se resisten a marcharse.

El carnaval es el tiempo de quitarnos las máscaras del día a día, de reencontrarnos con la manada, de vacunarnos contra la culpa y el remordimiento, que se diluyen lentamente junto al hielo del saratoga.

Es el tiempo de encontrarnos con ese "yo" casi olvidado, con el animal que nos habita, reencontrarnos con cosas tan simples pero tan profundas como nuestro propio olor, que subyace luego de horas y horas de vivir ese ritual de la música y la danza colectiva.

Reencontrarnos con el instinto, con lo tribal, con lo no planificado, lo espontáneo, volver a sentir las pulsiones del hambre, el deseo o el sueño, que se desordenan de nuestra monotonía hogareña y urbana que le pone límites, horarios y reglas a las necesidades vitales.

Ante los ojos de esta humanidad racional es un tiempo de caos, por eso se inventan y reinventan las mil y un maneras de intentar controlar esa energía, que año a año se desborda y trasciende el comercio, la tradición, la cultura, los buenos modales.

Es una energía poderosa que sana, una plegaria, una oración colectiva que nos conecta con algo más profundo, nos conecta con nosotros mismos y eso es religarnos con el universo.

Pachamama, kusilla, kusilla, que me maché y me pierda en lo más profundo de mi mismo.

Feliz Carnaval.

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