Jujuy Al Momento

Jujuy al Momento

“Narices rojas”

Un ejemplo de vida: “Pirulín”

Las generaciones pasan y un recuerdo queda, el de aquel payaso que por más de 30 años vio pasar e hizo reír en Plaza de los Inmigrantes. Hoy tiene 82 años y algo lo mantiene tranquilo, el sabe que el pueblo jujeño nunca lo olvidará.

En la Asociación de Payasos y Animadores de Jujuy participan alrededor de 15 payasos que si bien venden su servicio para vivir, también se animan a romper el paradigma y generar acciones solidarias para niños y jóvenes que necesitan una sonrisa. Su máscara: la nariz roja.

Vamos a conocerlos y adentrarnos en esta historia que comenzó en los 70, cuando un hombre dejó huella en los corazones de cada jujeño y marcó varias generaciones a costa de risas, honestidad y valores.

Yogurcito, Gelatina y Fosforito son parte de esta asociación. Entre risas, llantos y los golpes de la vida aprendieron a creer en que todo es posible, en que los sueños se hacen realidad.

Todos tienen en común su amor por los niños y más que profesión, vocación por hacer felices a los más pequeños. “Lo hago por amor, porque me gusta”, cuenta Yogurcito.

Los payasos llevan muchos años en esta profesión y comienzan a ver los frutos de su arduo trabajo. De los niños aprenden la simpleza, humildad, ternura y amor sincero de ese que llena el alma y no espera nada a cambio.

La nariz, un símbolo tan significativo, es su máscara. Cuando el maquillaje empieza a cubrir su cara, van desapareciendo los problemas, las tristezas y las preocupaciones; lo único que importa es la felicidad. Ellos se convierten en superhéroes.

APAJUY empezó hace poco, pero la historia de los payasos en Jujuy comenzó en los 70; cuando un hombre revolucionó generaciones y mostró a la provincia la importancia de hacer reír. Su nombre es Pirulín.

Hoy a sus 82 años y sin la máscara se ganó el reconocimiento de todos los jujeños que decidieron homenajearlo hace poco. Desde Jujuy al Momento, nos sumamos al homenaje, ya que como a todos también nos ha hecho reír.

Para conocerlo un poco más hay que saber que se llama así por un chupetín de la época, uno multicolor. Todos hablan bien de él y recuerdan esas tardes en Plaza de los Inmigrantes donde sus shows hacían que toda la semana valiera la pena.

Su homenaje fue solo una formalidad, el público jujeño lo recuerda y lo recordará siempre. “Los niños me enseñaron su inocencia y el cariño desinteresado”, dice años después de haber anunciado su retiro. Es que su última noche como payaso ilustró en sus ojos ese anhelo y la felicidad, es que por un momento el tiempo retrocedió y parecía que aún estaba vigente aún es “Piru, Piru, Piru… Lin”.

“Gracias por recordarme y quisiera que se mantenga el sector. A los niños no pierdan la inocencia. Como deseo pediría que apoyen a los muchachos y que no se olviden de La Plaza de los Inmigrantes, donde hemos logrado tanto”, finalizó esté enorme payaso, esté enorme artista que marcó un antes y un después en los niños jujeños.

Su legado seguirá vivo en APAJUY, siempre dispuestos a sacar una sonrisa y hacer latir más fuerte los corazones de quienes los siguen y aún esperan ansiosos sus cumpleaños para verlos actuar: los niños.

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