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Hipertensión: Especialistas piden continuar con los lineamientos nacionales

Una nueva guía norteamericana pasó el valor que define la condición de hipertenso de 140/90 mmHg (14/9) a 130/80 mmHg (13/8). Este cambio eleva la prevalencia de esta enfermedad en Estados Unidos de 32% a 46%. La SAHA recomienda seguir utilizando las pautas diagnósticas y objetivos terapéuticos definidos en el Consenso Argentino de HTA, que mantiene los valores utilizados hasta hoy.

En Estados Unidos se presentó una nueva guía sobre hipertensión arterial (HTA), que modifica el valor que define la condición de hipertenso, pasándolo de 140/90 mmHg (14/9) a 130/80 mmHg (13/8). Al respecto, la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) pidió actuar con mucha cautela y continuar utilizando las pautas diagnósticas y los objetivos terapéuticos planteados en el Consenso Argentino de Hipertensión Arterial (HTA), que mantiene los valores utilizados hasta la fecha.

En Argentina se considera hipertensos a los pacientes que presentan una presión arterial mayor o igual a 140/90 mmHg en dos a tres consultas separadas por lo menos por una semana. “Nuestro país tiene sus propias guías, que fueron realizadas en forma conjunta por la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), y se presentaron recientemente. Por otra parte, los expertos internacionales recomiendan que los países elaboren sus propias guías, por lo que es de esperar que los profesionales de nuestro país sigan trabajando con los lineamientos nacionales y no con los provenientes de una guía que, en el mejor de los casos, sólo sería aplicable en el país del cual provienen”, señaló Pablo Rodríguez, Miembro de la Comisión Directiva de la SAHA.

En la misma línea, Judith Zilberman, presidenta de la SAHA, no considera que las pautas americanas se extrapolen a nuestro país: “Nuestras guías tienen evidencias nacionales e internacionales. Es importante que cada región pueda tener sus guías, ya que las diferencias geográficas y de etnia, entre otras, deben ser tomadas en cuenta”.

En virtud de la nueva clasificación de la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) y del Colegio Americano de Cardiología (ACC), los estadounidenses que registren presión arterial de 130 mmHg de máxima y 80 mmHg de mínima (13/8) serán considerados hipertensos (antes era 14/9). La nueva clasificación coloca a los valores normales por debajo de 120/80 (12/8).

La HTA es uno de los principales factores de riesgo cardiovasculares. Su presencia aumenta el riesgo de infarto de miocardio e insuficiencia cardíaca. Y su adecuado control disminuye el riesgo de contraer enfermedades y padecer muerte cardiovascular. “Al bajar los valores, lo que se está cambiando es el diagnóstico de HTA -explicó Rodríguez-. La decisión partió de un consenso de expertos norteamericanos que decidieron el cambio basándose en experiencias más que en evidencias, y con un sentido más intuitivo que científico. Hasta que se demuestre lo contrario, la pauta previa deberá ser respetada”.

 

Una publicación presentada en paralelo con la aparición de la nueva guía norteamericana analizó su impacto en la población estadounidense “y concluyó que alrededor del 20% de los `nuevos hipertensos´ terminarían recibiendo tratamiento farmacológico, mientras que el resto podría manejarse -al menos inicialmente- con medidas no farmacológicas”, comentó Rodríguez. Y agregó: “Por otra parte, los objetivos terapéuticos más estrictos planteados por la nueva guía proyectan la necesidad de utilizar más fármacos y mayores dosis, lo que puede generar mayor cantidad de efectos colaterales”.

Para Marcos Marín, secretario de la SAHA, el tema es aún más controversial: “En EE.UU. definieron como objetivos o metas terapéuticos a valores menores a 130/80 mmHg, lo que llevaría a aumentar el número de drogas a utilizar. El peligro es que valores inferiores a estas metas podrían causar mayores efectos adversos y mayor morbi-mortalidad”.

Al igual que en EE.UU., cambiar los valores diagnósticos de HTA automáticamente aumentaría la prevalencia de la enfermedad en la Argentina. En nuestro país alrededor del 36% de la población adulta es hipertensa; no obstante, 4 de cada 10 no lo sabe. Y entre quienes conocen su condición, sólo una minoría está bien controlada. “A nivel local el cambio en el valor de corte implicaría un aumento de la prevalencia a 45-50% aproximadamente y, en directa relación, aumentaría la gente que desconoce ser hipertensa, y se reduciría el número de pacientes controlados”, indicó Rodríguez.

En particular entre las personas mayores y los ancianos el tema debe tomarse con mucha mayor cautela, ya que hay evidencia de que no siempre es beneficioso el descenso de los niveles de presión arterial. En los últimos años diferentes estudios demostraron que el descenso pronunciado de la presión arterial en esta población reduce el riesgo cardiovascular a expensas de un aumento de efectos colaterales, incluyendo caídas y fracturas. “Debemos ser muy cuidadosos en estas situaciones dado que estas personas podrían estar sobremedicadas y tener mayores complicaciones”, enfatizó Zilberman. Marín coincidió: “Entre los mayores y muy ancianos, comenzar el tratamiento o alcanzar metas de 130/80 mmHg podría causar más daño que beneficios”.

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