Jujuy Al Momento

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Francisco en Latinoamerica

El papa y el sueño de una Patria Grande mediadora e integradora

El primer viaje programado por el papa Francisco a Latinoamérica tiene su sello distintivo. No regresa, como quisiera, a su tierra natal en busca de los afectos, sino que prefiere ir a Ecuador, Bolivia y Paraguay, tres de los países más pobres de la región, para enviar un mensaje claro desde la periferia del mundo.

Por Guillermo Villarreal

(DyN) - El pontífice argentino vuelve a la Patria Grande, como define a América Latina, con la idea de sacudir la modorra del pueblo y decirle en su misma lengua que ésta es su hora, que no hay que perder la oportunidad de convertirse en una región "mediadora" entre las naciones desarrolladas y aquellas pobres y dependientes.
El Papa afianzará también su prédica de "una Iglesia pobre y para los pobres" y animará a sus coterráneos regionales a la siempre anhelada integración regional. Una unidad que reclama se sustente sobre la base del propio desarrollo y no de ideologías agotadas o recetas adquiridas.

Un papel protagónico en el contexto de las naciones y en pos de la integración desde la diversidad que, según Francisco, requiere de la fuerza misionera de ese 50 por ciento de católicos del mundo que hay en Latinoamérica. Por eso, subraya que la fe es una de las raíces constitutivas de los pueblos del subcontinente.

Jorge Bergoglio lo viene predicando desde hace tiempo y ya en 2005 expresó su confianza en que ese proceso evangelizador nuevo "desatará una potencia de unidad, de caridad que alimenta toda auténtica solidaridad, de crecimiento en humanidad, de liberación y esperanza".

Empero, el hoy Papa supo advertir también que esa solidez de la cultura de los pueblos latinoamericanos está amenazada por dos corrientes de pensamiento que considera "débiles": la concepción imperial -esférica y no poliédrica- de la globalización, y el progresismo adolescente.

"Estas dos posturas constituyen insidias antipopulares, antinacionales, antilatinoamericanas, aunque se disfracen a veces con máscaras 'progresistas'. Si menguan las energías evangelizadoras, quienes pierden son nuestros pueblos. Y si nuestros pueblos quedan sumidos en ciclos de mera modernización, resabio de anacronismo ideológico y violencia, devienen cada vez más marginales porque pierden su identidad y, por ende, la catolicidad", escribió Bergoglio en 2005 en el prólogo del libro "Una apuesta por América Latina", del uruguayo Guzmán Carriquiry, el laico más encumbrado en la estructura de la Santa Sede.

Con esa concepción de integración empapada de cierta sustancia peronista y del pensamiento del filósofo uruguayo Alberto Mehtol Ferré, y sin alusiones aparentes a los gobiernos de turno de la región, el papa Francisco llegará el domingo a su "amada" Nación latinoamericana.

Por eso su primer viaje programado a la región, dado que la visita a Brasil en 2013 fue organizada por Benedicto XVI antes de su renuncia, suscita expectativa y esperanza.

Serán siete días en Ecuador, Bolivia y Paraguay donde los problemas medioambientales, los conflictos fronterizos y las desigualdades sociales estarán en la agenda y donde la cercanía con "los sobrantes" de la sociedad, sobre todo campesinos y pueblos indígenas, ocuparán el centro de la escena.

La estadía pontificia en el corazón más pobre de Sudamérica tendrá también el anhelo de contribuir con gestos concretos a la confraternidad de los pueblos de la región, por lo que en las conversaciones con las autoridades políticas surgirá el tema del "reencuentro" de Bolivia con el mar. Un reclamo histórico por una salida al Océano Pacífico que abrió grietas en las relaciones diplomáticas del país mediterráneo con Chile.

Académicos chilenos, bolivianos y peruanos, convocados por el rector de la Universidad Católica Argentina (UCA), el arzobispo Víctor Manuel Fernández, avanzaron recientemente en una propuesta que puede conducir a un acuerdo trilateral histórico y cambiar el mapa geopolítico de la región.

La iniciativa de establecer un territorio entre la Cordillera de los Andes y el Pacífico, integrado por las tres naciones, que "procurarán conjuntamente su desarrollo, atendiendo principalmente a las personas que lo habitan" va tomando forma y puede tener al ex presidente uruguayo José Mujica como mediador.

Aunque lejos de cerrarse, el Papa aspira -según sus allegados- a cerrarlo en 2016, muy probablemente entre octubre y noviembre, cuando visite Chile, Uruguay y su Argentina natal. Un viaje de regreso a su "casa chica" que Bergoglio postergó por "cuestiones de agenda", y que políticos argentinos que lo visitaron en el Vaticano atribuyeron al hecho de no querer influir en el proceso electoral en el país.

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