Jujuy Al Momento

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Travesía Cultural

Los Barrios, cuarta parte

CUYAYA 2-

 

 

RICARDO GUZMÁN

 

Cuyaya es tema de inspiración para los que lo habitaron, pasearon por sus lugares, por sus paisajes, pisaron las playas del Xibi Xibi, sus blancas piedras, por los que conocieron sus vecinos y sus costumbres . Sus poetas saben expresar el amor por el terruño. Tantas facetas de la Memoria tiene.

En esta ocasión, Ricardo Guzmán, poeta, psicólogo, abogado, autor y compositor de canciones, nos envía los siguientes textos que dan fe de estos aspectos que mencionamos. Flores, Río, amigos, cantos, se hacen notorios en el lírico poema.

 

 

A PROPÓSITO DE CUYAYA

 

En mi niñez y adolescencia había pocos barrios en San Salvador de Jujuy, Cuyaya era una de ellos.

Fue el primero que visité en mis incursiones en bicicleta, en ocasiones sólo, en otras con mi amigo Fèlix.

Nos maravillaba el río chico visto desde la otra banda, nos sorprendían casas y jardines que nunca habíamos visto.

Nos encantaban las calles empinadas, las subíamos con dificultad y las bajábamos a toda velocidad.

Con el paso del tiempo conocí a varios “bandenos”, con algunos soy amigo.

En el poema menciono a dos. A Rubén Desiderio Helguera, cantor, bohemio y polemista del silencio y del encono. Llegó a grabar un disco con algunas canciones mías.

Y a Augusto Cesar Lizárraga, geólogo, cantor y autor de varias letras de canciones, entre ellos el emblemático bailecito: “La bastonera”.

No sé si este poema cumple el objetivo que debería tener toda la literatura; decir algo más que la verdad.

 

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“La bastonera” se estrenó en una reunión de amigos el 7 de marzo de 1968 en la calle Roque Alvarado del barrio de Cuyaya.

 

 

CUYAYA

Es
lecho, tronco, fosa, canto,
enjambre de flores furiosas que tienen entre ojos
siluetas de pájaros sin rumbo.


Es
suelo despellejando rumores de amores furtivos,
vastedad de hombres desafiando el crepúsculo del olvido.
Lisonjas de ceniza
que se elevan ante el lento fuego de pisadas dormidas.


Es
un llamador solitario
que arranca orejas de miedo al viento.


Rubén en las mañanas de otoño
sueña con  margaritas depuestas.


César canta a los brotes del corazón.


El río chico brama silenciosamente
esperando nubes deshojadas a la medianoche.

 

 

 

Ricardo Guzmán

 

 

* * *

 

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