Jujuy Al Momento

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Letras

Carta a Michou, por Sebastián Jorgi

 

Sebastian Jorgi en esta nota recuerda a su amiga y escritora Michou Pourtalé:

 

 

CARTA A MICHOU

 

No dejo de recordarte, querida Michou. Desde aquel día que te conocí en el Seminario del Grupo Alegría, en el 2005, si la memoria no me traiciona. En todo el tiempo transcurrido, he apreciado, valorado, tu mundo poético, además de tu dulzura como persona. Siempre correspondiste a tus amigos y aquellos poetas que no lo eran tanto, acompañando en las tertulias y en los cafés literarios, me consta. A poco lapso de tu partida, inesperada, me he puesto a releer algunos de tus poemarios. Y qué mejor recuerdo, pienso, que reproducir aquella nota sencilla sobre tu libro Damero para un cuerpo. Hace pocos días, una poeta y dilecta amiga, te recordaba. Y me vino a la memoria aquella nota, del año 2013, publicada un 11 de diciembre.

 

 

 

 

DAMERO PARA UN CUERPO. MICHOU POURTALÉ.

 

No  me ha sido fácil la lectura de tus poemas: lo que es saludable en estos tiempos de frases hechas y de lugares comunes. Ya las citas, los epígrafes de Héctor Viel Temperley—poeta olvidado—o el lanzamiento de Roland Barthes, me pusieron en alerta. Sí : el placer del texto es lo que importa, acaso, en la literatura y aún, más complicadamente, en la poesía. Alguien muere sobre una cama de hospital mientras escribimos sugiere una mirada piadosa sobre la gente, que bajo edredones de llanto y piojo, de esos abandonados a la intemperie, de esos cuerpos inhabitados de vida que esperan el turno de la morgue.

   Y te digo más: la nada (dentro de la Nada, como categoría existencial), el tema de  lo intrínseco y ese estar—te estoy copiando—impelen cuestiones metafóricas desde lo formal y reproduce el fastidio del “día último de la semana”, tan igual como parco siempre. ¿Una metáfora o mejor, imagen de un mundo que no reconocemos nosotros—vos, yo, digo--? ¿El cuerpo pesa tanto? Y sí, “cambios en el cuerpo me suceden”—nos suceden, adhiero—saturados de esta globalización, por decir una palabra fina, pero más se trata de una deshumanización que ya ha advertido Gabriel Marcel en 1931 con su obra Un mundo roto.

   Apuro de lágrima, dolor prefigurado de la ausencia, qué imagen, Dios, qué imagen. Quizás los folios de la mochila, es tu poesía toda, esa escritura tan digna en estos tiempos de vacuidad. Pietismo por el otro, la contemplación del ave o de la garza, para ser más puntual, o, deleitarse con una música de Debussy y plantarse en la soledad para escribir-se este excelente poemario Damero para un cuerpo.

 

Un damero tan al sur. Una melancolía desmadejada en memoria y poesía, fina poesía.

                                                                                                                                  

 

 

 Sebastián Jorgi

Crítico, periodista, profesor en letras bonaerense.

 

 

 

De Damero para un cuerpo

 

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